28 jun. 2017

La cadena rota




Miro mis bosques de granito y cemento, que desolado es sin tu sombra. ¿Por qué el silencio fue más seguro que los gritos?
Agotados los días de tiernos soles, amor de alimañas. Te aburriste y yo no quise ser tu arlequín. Buscaste otras muñecas, deformes y perdidas. Todas simples copias de lo que yo era, pero una superaba esta hija del Oeste. Es la ninfa de fuego que buscabas, el conjunto de virtudes que yo simulaba.
¿Podrás pagar su precio? ¿Podre aceptar que ya no soy la adorada?

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