30 mar 2023

La mecánica de la telaraña


Continuación de Cada hilo esconde una lágrima

El barrio de los artesanos esta pegado al de los herreros. Sin embargo, son dos mundos separados que los dividía la belleza de las creaciones y la brutalidad de las forjas. Lady Satine caminaba junto a su asistente Velmor que resoplaba por la molestia del calor creciente. A diferencia de Belial, las forjas se encontraban escondidas en los espaciosos talleres, los fuegos son rojos anaranjados alimentados por leña y solo eso. No se permite usar magia para mantener el fuego o controlarlo. 

Los joyeros notables de la capital estaban en el corredor norte, pegados a ellos se encontraban los ebanistas y orfebres. Artesanos del lujo se disputaban lugares en esa zona de la  capital. La joven consiguió que Duquesa de Marat le entregará información de los notables joyeros de la corte. Ademas de los proveedores de metales y piedras preciosas. La duquesa, originaria de Enoch, revisó las piedras falsas concluyó que solo un oriundo de su ciudad-estado podía crear esas imitaciones. El mayordomo del palacio le entregó monedas de oro para endulzar las bocas que sean necesarias. La idea de joyas imperiales siendo replicadas para miembros de la corte le produjo terror, murmuraba que los tiempos de la revolución de la cadena estaban cerca. 

El atrevimiento de Lady Lorcas fue opacado por la ignorancia de la dama de compañía principal, las nobles sonreían con sorna quieren ver su próximo error. Las noticias del compromiso del Principe Zulficar fue una bendición ya que las mayoría de las jóvenes solteras y algunas casadas aspiraban al puesto de cuñada de la emperatriz. Días de luto e histeria en el consejo de las flores. Mientras que Lady Satine y su novia-asistente trataban de encontrar al responsable de la monstruosa imitación que había enfurecido a la emperatriz.

Ambos recorrian el mercado vestidos como sirvientes de una casa noble por recomendación del mayordomo del palacio. Además la ropa de Satine estaba en estado lamentable ya que las lavanderas imperiales se encontraban atareadas con la limpieza de media estación. Velmor con un poco de persuasión logró que una modista del callejón de la seda le confeccionara dos nuevos vestidos patrocinados por una admirador del sacerdote. Conocedor de la capital habitue de burdeles y cafes este podia acceder a muchos recursos fuera del palacio. Todo lo oculto y lo que crece a la sombra es materia de estudio para Velmor. _¿Nuestra novicia se divierte en las tierras del fuego?_ Pregunto señalando la carta que Satine se esforzaba por descifrar. No podía culpar a Moira por ser reservada pero los juegos de palabras la irritaban. Guardo la carta en los pliegues de su chaqueta, más tarde tendría que analizar de nuevo la carta asi como la misteriosa comanda de la guardia obsidiana que le había llegado. 




_Solo comenta que la madre imperial y el príncipe Zulficar llegaron a destino. Ella y la marquesa Giska continúan en viaje._ Respondió controlando que nadie les escuchara. Al parecer el nuevo amante de Lady Sidorel habia mandado espías así como su propio amante el mayordomo imperial Zorzal._Los caminos se encuentran  en estado intransitable,  el príncipe y la marquesa se accidentaron cruzando el rio _ Velmor asintió mientras estudiaba la lista de cosméticos que le habian pedido algunas damas de compañia y nobles. La regla general es que quien pertenece a la corte no puede circular por la capital, a menos que tengan un permiso oficial del emperador y el mayordomo de palacio autorizaba sólo a unos pocas selectas criadas a salir del palacio. De esa manera, las sacerdotisas podían procurarle a su noble todo lo que  necesitaban. Sin embargo, tener una sacerdotisa personal es un lujo que pocos nobles podian costear en estos tiempos de guerra. Lady Satine y Velmor lograron ganar varios favores y monedas de oro consiguiendo diversos productos para las damas y nobles que no tenian tanto oro.  



_Aceite de lirio, extracto de frameria azul? De quien es esto?_ Señalo el asistente con exasperación antes de entregar la lista de componentes a la tienda quería asegurarse que no contenia nada que podia afectar su investigación. El rostro de la joven se puso blanco y sus manos se ocultaron en los pliegues de la chaqueta  intentaba formular una respuesta pero su asistente ya conocia sus gestos, su forma de evadir respuestas y sobre todo sus mentiras._¿De quien?_Insistió sin rodeos. La joven fijo su mirada en un punto lejano tratando de formular algo coherente, algo que evitara una verdad incómoda que venía sorteando desde su llegada a la capital.

_Es mio_Respondio con verguenza_No se con que reemplazarlo_Molesta con la mirada de su asistente específicamente en su pierna derecha. Su pierna de metal. 

Este entregó la lista al dueño del negocio deslizando un saco de monedas extra por los inconvenientes, ambos intercambiaron unas palabras y quedaron en que dos horas su pedido estaria listo. El silencio en Velmor inquietaba a la noble avanzaron por la calle de los artesanos, especificamente del vidrio y los cristales, el calor es agobiante asi como el olor a lumbre de los hornos. _ Sabias que cualquier artefacto creado por los maestros de la cadena son destruidos y a los dueños ejecutados en el momento_ No era una pregunta más bien un recordatorio, el tono acusador de Velmor le molestaba pero no podía replicarle_Podemos mentirle a la corte, a cada flor del consejo y a nuestra majestad pero, entre nosotros solo traerá problemas_ Satine queria reir exasperada pero solo bufo como una niña pequeña cosa que agrio la expresion de su asistente_¿Te parece estupido? Quiero la verdad Lady Satine, de que otra forma voy a hacer mi trabajo si no conozco los riesgos?_ La preocupación en la voz del joven sacerdote habia despertado algo que siempre había querido de sus padres, hermanas o otros nobles. Las mejores mentiras son creadas con un gesto, una mirada llena de angustia o el creer que ese otro es un refugio. Velmor es su aliado en un palacio lleno de trampas, un compañero de estrategia.

_De niña contraje la enfermedad de los árboles salvajes. En esa epoca era comun_ Todavia sentia como su pierna se volvió dura y nudosa como el cuerpo de un árbol enfermo. Los dolores, el olor y su carne volviéndose marron oscura cada dia sin parar_ Cuando mis padres consiguieron la cura  pudieron impedir que avanzara por mi cuerpo pero mi pierna estaba perdida_ Reviso la cara del sacerdote buscando un rastro de pena o tristeza pero no detecto nada de eso. Odiaba que sintieran conmiseración por ella y su condición.

_¿Y cómo llego ese artefacto a un noble del rango de tu padre?_Interrogo Velmor mientras apuraba sus pasos al callejón de los joyeros. Es mediodía y la mayoría cerraron sus tiendas para comer.




_Un mestre del gremio y su aprendiz fueron acusados de pertenecer al Sindicato. Por eso fueron arrestados por la guardia de mi padre_Satine chasqueo la lengua con desaprobación. Su madre y hermanas estaban horrorizadas pero su padre sentia curiosidad por todo lo relacionado con el gremio._Ellos se ofrecieron a hacer una prótesis a cambio de su libertad, mi padre accedió con tal de no tener un deforme en la familia._ Su padre le habia levantado la falda mostrando su “defecto” a los hombres que la estudiaron como si fuera una pieza mecánica a arreglar, el aprendiz tenia unos ojos cálidos aún lo recordaba._Crearon la prótesis en tres etapas al parecer era mas complicado de lo calculado. Tardaron 15 ciclos completos. Mi padre siguió todo el proceso, mi madre no estaba feliz con eso_ Los gritos de su madre era apagados por las amenazas veladas de su padre de devolverla a sus padres, al Fuerte de Ceymmerian. Un lugar perdido en Loth donde irónicamente nada crece.

_Tres etapas_Repitio su asistente asimilando las palabras, trago con terror. La miró con desconcierto._ Eso quiere decir que te despojaron de tu pierna enferma en tres_No pudo terminarlo porque vomitó en un rincón del callejón para repulsion de los transeúntes. 




_Si, primero el pie después media pierna hasta la rodilla_Aclare señalando mi rodilla, subí mi mano hasta el nacimiento de mi muslo_ Y luego hasta acá_ Velmor siguió vomitando, sus espasmos le recordaban a su madre rogando que no lo hiciera. Ella misma gritando de dolor para luego vaciar su estómago sobre el aprendiz de ojos mansos, que la sostenía con gentileza mientras ella rogaba y amenazaba con torturarlo de las maneras más viles. El aprendiz de la cadena nunca le contestaba seguía las órdenes de su maestro. 

Espero que Velmor se recupere de su delicado estomago. Trataba de olvidar esa época de su vida tal vez por el dolor o porque después de que su nueva pierna estaba totalmente adherida a ella. Maestro y aprendiz se marcharon para no volver, su padre cumplió su palabra. Una Satine de 16 años quiso ser aprendiz e incluso le rogó a su padre poder irse a la Republica libre para estudiar. Tanto el maestro como su padre se negaron indignados por ese  atrevimiento. La joven suplicó al aprendiz que intercediera pero él solo dejó de mirarla como si no existiera. Los años que le siguieron Satine solo quiso unirse a la corte, la ambición por el poder fue lo que lleno sus días. 



Siguieron caminando en silencio, el callejón de los joyeros estaba limpio, los talleres tenían paredes blancas o amarillas dependiendo que tipo de material trabajaban. Blanco para los mejores en su oficio y amarillo para quienes trabajaban para los ciudadanos comunes y nobles de rango bajo que no accedian a la corte.

Recorrieron varios  lugares  sin mucho exito, la mayoría de los proveedores aseguraban que su mercancia era auténtica, los joyeros se negaban a revelar cualquier dato. Ni las monedas doradas lograron que recordaran nada. 

Entraron a una tienda con el cartel con una araña dibujada en plata, el lugar es espacioso y la mercaderia estaba exhibida en estantes limpios de color caoba. Nada  tenia etiquetas como si la dueña del lugar quisiera guardar celosamente cada secreto de su oficio. Una mujer con el pelo revuelto y sucio apareció del fondo del negocio gritando algo en un dialecto montañés. Su rostro es reconcho y sus anteojos se encontraban enganchados en su nariz rota. Los miro sorprendida cerró tras de sí la puerta de la trastienda. Tenía puesto un delantal manchado que le quedaba chico por sus pechos y panza hinchados.




Velmor se acercó sonriendo, el sacerdote tenia la teoria que las mujeres feas son las más dispuestas a beber sus palabras y rogaban por su atención._Mestra estamos buscando a alguien que pueda ayudarnos con un encargo especial. Tus colegas nos señalaron tu taller como el indicado para semejante creación que nuestro amo nos encargo_Las palabras surgen como un río de miel que prometian miles de cosas. Satine se mantenía al margen ya que su mente se encontraba en otro tiempo y lugar._ Tenemos la orden de crear una réplica de la majestuosa corona de la amada Rosa dorada. Mi amo quiere agasajar a su amante con un regalo original_ El sacerdote sonreía desparramandoce perezosamente en el mostrador ofreciendo su mejor angulo a la mujer de rostro grasoso y lastimado por el acne.

_No hago  joyeria _ Contesto cortante. La expresión de hastío le resulto graciosa a la noble era la primera vez que Velmor era rechazado de manera tan tajante. 

El sacerdote uso sus poderes sin disimulo pero la mujer parecía inmune a la niebla rosa. El silencio incomodo lo interrumpio otra mujer que surgio de la trastienda esta cerro aparatosamente la puerta. 

_No sirve eso aqui_Dijo señalando las manos del asistente. La otra mujer tenia un cabello rojo brillante largo y su rostro tambien estaba lleno de cicatrices de acne. _ Necesito que termines con lo tuyo porque ya comisionaron dos nuevas_ Dijo de manera autoritaria a la mujer fea esta solo murmuro algo parecido a un insulto marchadose._En cuanto a las replicas creo que estan el lugar equivocado_Dijo mientras le mostraba una moneda de plata con el viejo escudo de la armada carmesi. Las monedas viejas se utilizan para negociar todos los negocios ilegales, una regla no escrita de la capital imperial. La mujer estaba dispuesta a negociar pero no iba a ser barato, nunca lo era.



Continuacion en El caos y la araña


31 ene 2023

La mano que sostiene la corona II



Continuación de La mano que sostiene la corona

El murmullo de las mujeres rezando incordiaba a Ophelya le recordaba a sus primeros meses encerrada en el harem de Silas. Desde el trono ambar tenía una visión general del salón principal, no era lo mismo que el palacio esmeralda: Faltaba lujo, limpieza y mejores cortinas. 

Su sacerdotisa Beatrize le indicó que su hijo habia sido convocado por el consejo de Loth, una mueca amarga hizo al saber que la negociación dependia de su cachorro.  

Finjio concentrarse en la viuda del traidor que pretendía venderle una inocencia que no existía. Las nobles se iban presentando y dejaban canastas de diferentes alimentos como tributos simbólicos de sus ciudades. Aburrido, aburrido, aburrido  pensaba mientras la  ceremonia inutil pretende distraerla. Zulficar tomaba el poder de Loth y ponía un punto final a la rebelión de esos granjeros que jugaban a ser nobles. 

Las sacerdotisas del templo fueron claras con sus informes sobre el estado financiero de la ciudad-estado, las arcas estaban vacías y los graneros llenos esperando el mejor postor. Se les acaba el tiempo. El hambre es el primer visitante en los tiempos de guerra.

La presencia de Darcio era una sorpresa desagradable; la madre imperial  se había convencido que su hermano estaba en el reino de las sombras de Cassia y no respirando en Loth donde su cuñado Silas lo había exiliado. Todavía le dolía su traición ahora más que nunca porque al verlo podia ver a su propio padre vuelto a la vida, giró su anillo de plata varias veces. Todavia podía escuchar los gritos de su padre obligándolos a sonreír o bailar de manera perfecta para ser notados en la corte. 

Todo había cambiado cuando Silas le regaló su primer hijo, entre sus brazos nadie podía lastimarla o darle órdenes. Su padre estubo feliz por un tiempo hasta que se dio cuenta que el poder lo tenia su hija y no él. 

Se erigió en el trono con firmeza, recordando cual habia sido la orden dada por su majestad, su hija. Retomar el control de  Loth de manera pacífica. Silas no temía en usar su puño de fuego, pero Elis caminaba prudentemente. ¿Porque puse la corona en la pequeña llama, sabiendo que mi lobo era quien mejor dominaba su peso?. La mirada de reproche de Beatrize le daba risa pero tenía que interpretar el papel de madre del Imperio. No deseaba  tener una sesión con ella de meditación. 





_Esta noche gran madre Imperial se hara un banquete en su honor_ Anunció la viuda. Su mirada permanencia estática como un ciervo resignado a la flecha del cazador. 

Por una puerta lateral ingresaron los miembros del consejo de Loth, con el odioso Darcio y su hijo.  El líder de ese consejo se situó junto a su hija mientras la muchacha miraba a un costado parecía que buscaba a su bebe pero, sus ojos se clavaron en el suelo mientras su padre hablaba_Bienvenida Madre Imperial, estamos felices de su visita y la de nuestro principe _Ferir de Volta se mostraba afable_ Mi hija olvido decir que el banquete también es para honrar al nuestro nuevo regente, el príncipe Zulficar_ Los rezos de detuvieron abruptamente, los hombres del consejo reprendieron discretamente a sus esposas pero ninguna siguió. 

_Acepto sus tributos con la bendición de la Luz del poder que ilumina nuestro gran Imperio_ La voz de la madre imperial es dramatica_ que Cassia colme a Loth con buenas cosechas y fertilidad su tierra. Mi hijo Zulficar dará su mano a la justicia y el orden que esperan. Espero que gobierne esta tierra por muchos ciclos_ La mirada de los nobles subversiva deleito a Ophelya.

_Justicia, Madre imperial es lo que estas tierras necesitan_ Dijo en tono áspero. Esperando una respuesta Ferir situó su mano en la daga en su costado. En su vida la madre imperial habia sido amenazada muchas veces por concubinas, nobles y hasta el mismo Silas. A diferencia de la mayoría de las personas, las amenazas hacen que su cuerpo se llenará de energía como una tormenta eléctrica en su punto más alto. En una ocasión, Silas había obligado a la madre de sus dos hijos a tomar un narcótico que en cantidades excesivas podia ser mortal. Ophelya tomó todo el frasco ante la mirada atónita de la corte y el emperador. Esa noche concibieron a Neron, su tercer hijo. 

El mayordomo intervino aplaudiendo con fuerza _El banquete sera a la noche, por favor sus majestades los acompaño a sus habitaciones_ Con voz impostada, acompaño a Zulficar y al séquito de la madre imperial al interior del palacio. 

El príncipe se encargó de la guardia personal alejándose de su madre que intentaba sacarle información. En la habitacion asignada Ophelya ordenó que la dejaran sola con Darcio. La sacerdotisa personal mordió sus labios pero se retiró con las damas de compañía, cerró la puerta pero permaneció pegada a ella. Su labor de mantener a flote la mente en caos de su empleadora se volvía cada día más exigente. Maldecía la orden de la joven emperatriz de alejar a su madre de la corte. 

_¿Como? ¿Como un niño se hace llamar el león vengador y hace una rebelión?_Increpó la madre imperial, caminaba de un lado a otro como un lobo midiendo su presa. La guardia obsidiana había eliminado a la mayoría de los aliados del traidor pero no a Ferir de Volta. El  mayor instigador que la rebelión tenia.





Su hermano se mantenía distante con la mirada baja esperando que la mujer se desahogara._Se suponía que ibas a tener el control de esta tierra! Se suponía que ibas a ser uno de los dedos de la dinastía!_Grito, sus mejillas cubiertas de espeso maquillaje se volvieron rosadas y el sudor le deba un aspecto sucio. 

_Querida hermana, el león era tu sobrino y mis manos fueron rechazadas por tu querido lobo_ Respondió extendiendo sus brazos como esperando un eminente ataque, su tono pacifico exasperaba a la madre imperial_ El imperio tiene que entregar una semilla para que Loth ceda su trigo_

La madre imperial comenzó a golpear a Darcio con rabia, gritando frases sin sentido. El mayordomo apenas se inmutaba por aquel arrebato, parecia una brisa veraniega tratando de derrumbar un roble. Las lágrimas y la saliva habían terminado de arruinar el maquillaje de la mujer como una máscara deforme. _No otra vez, van a alejarlos de mi_ Suplico aferrándose a la cintura del mayordomo que la miraba con irritación. Esa era la mujer que las sombras temían y las flores obedecían. Darcio la levantó todo lo que la joroba le permite colocándola en un divan, amaso sus cabellos entrecanos de manera torpe. Nunca entendió como Silas habia aguantado a su hermana. _Ese perro de Ferir y la puta de su hija, los quiero vomitando sangre en el ciclo del Conejo_Ordeno tomando las manos de su hermano.

El mayordomo se deshizo del agarre en un movimento elegante. Por la ventana podia verse los colores ocre del atardecer, el cielo esta despejado algo inusual en esa epoca del año. 

_Esto no es Morthyth, Madre imperial_Dijo en tono distante. Ser un exiliado de la capital imperial no le impedia tener información de lo que pasaba en el resto del Imperio. Se preguntaba que acción tomaría el flamante Conde de Belial cuando sepa el destino de su suegro._Las viejas costumbres son las que hay que aplicar, alianza por matrimonio. Un vástago de la dinastía y la fértil Loth será la paz de ambos_ 

La expresión amarga de la madre imperial lo divertía y preocupa, nunca habían sido sus hijos sino hijos del Imperio. Peones de la dinastía sujetos a lo que el Imperio exigía, matrimonios, alianzas y hijos. _Como puede crecer una semilla noble si en el suelo está la maleza?_ Contestó amargamente. 

Darcio sonrió de manera complice mientras arreglaba las trenzas  desechas de su hermana_Por supuesto, se arranca la maleza con cuchillo o veneno y si el suelo no da fruto se busca otro. Loth es generoso y sus hijas fértiles _La resolución del mayordomo hizo reir sonoramente a la madre Imperial, Ya era de noche, las lunas fantasmas estaban asomando por el horizonte. Una tormenta aislada se esta formando opacando el cielo azul oscuro, en alguna parte del palacio el bebe del león vengador llora en los brazos de su nodriza mientras su madre grita desgarrando sus vestidos de duelo. 



19 ene 2023

La mano que sostiene la corona




Continuación de Bajo la luna escarlata II

La caravana imperial similar a una serpiente gigante verde bajaba por el valle de Lira mientras la duquesa de Loth cantaba canciones de guerra a su bebé. Las damas de compania acomodaban su atuendo conteniendo sus lágrimas de resignación. 

El príncipe Zulficar no perdía de vista el muro de la ciudad de Malpaz, capital de Loth. En una fila de picas había diferentes cráneos en estados de descomposición. Recordaba la cabeza de su primo en la muralla de la capital imperial y como había desaparecido en la noche de la cosecha. 

Estaban a menos de una hora de la ciudad pero nadie había salido a recibirlos, el capitán de la caravana advirtió que esto podria desencadenar en problemas. Problemas mayores susurro mientras miraba de reojo al carruaje de la madre imperial. El príncipe ordenó que mantuvieran la calma alrededor del vehículo de su madre con un gesto cortante. Los nobles que los acompañaban se mantenian ocultos en sus carromatos susurrando sin parar, atentos a escapar si los habitantes de Loth se volvian hostiles. Este se preguntaba porque su madre tuvo la idea de traerlos como rehenes o diplomáticos. 

Llegando a la entrada de la ciudad los esperaban unos pocos guardias y el mayordomo de la fortaleza. Su madre continuaba confinada con su sacerdotisa que la mantenía ocupada con cartas que llegaban sin interrupción. 




El mayordomo era un hombre alto con joroba, sus ropas negras y el cabello del mismo color es atípico para los habitantes de Loth. Cuyos cabellos son del color del sol y nadie superaba la altura de los girasoles. _Majestad le doy la bienvenida a Malpaz_ Dijo inclinándose todo lo que la joroba y su altura le permitía. Algo en la mirada lo inquietaba como si lo conociera, se preguntaba si era un noble alejado de la corte._ Mi nombre es Darcio de Jorfem, soy la voz de la gente de Loth_ Hizo un gesto de bienvenida. Era atractivo podía comprobarlo por las sonrisas de las damas de la corte mientras la caravana ingresaba en la ciudad. El príncipe avanzó a pie vigilando los movimientos de los guardias, la gente que se apartaba ocultando su rostro y el silencio opresivo que inquietaba a los guardias imperiales. Entonces lo recordo todo. Darcio era su pariente, medio hermano de su madre. Solía estar en la corte como miembro de la corte de hierro de Silas hasta que nació su hermano Nerón no lo volvieron a ver, su madre prohibió que se mencionara a su tío. Instintivamente miro el carro de su madre, miedo eso sentía cada vez que algo que su madre odiaba estaba cerca. 

_Supongo que los habitantes necesitan una voz ya que no tienen una propia_ La madre imperial salió del carruaje haciendo que la caravana se detuviera enfrente de un templo de Cassia. El mayordomo apretó los labios con incomodidad contrariar a un miembro de la dinastía era considerado un acto aberrante, su pueblo había permitido que un traidor prosperará. Zulficar apelo a su paciencia y diplomacia que forjó en el consejo de hierro dejando a su madre en el templo mientras él se dejaba guiar por el mayordomo. La madre imperial ignoro al mayordomo ninguno se miró directamente.  Su hermana no pudo negarse al pedido de su madre de acompañarlo un presagio de la difícil mision que le esperaba. Las miradas de advertencia hacia la sacerdotisa de su madre fueron sus únicos movimientos, tenia que tener control sobre su madre, aunque fuera una ilusión. 





Darcio guio a la caravana que seguia pesadamente por las anchas calles de Malpaz. Las personas llevaban ropas color azafrán así como las casas tenian un color similar al trigo. Los estandartes de festejo eran anaranjados con estrellas negras, la tortuga amarilla caracteristica de Loth se podia ver dibujada en el palacio topacio. 

El palacio topacio era una copia del palacio esmeralda, solo que mas pequeño. Fue construido después de la segunda expansión sobre las ruinas de la fortaleza Ambar. El color de la piedra ocre distinguen al palacio como un diamante en el barro. Al llegar a las puertas de hierro negro nadie los esperaba, el mayordomo dio ordenes apretando mas de la cuenta su daga ceremonial. Se disculpó por la señora del castillo al parecer el hijo del león estaba momentáneamente enfermo.

Zulficar esperaría en el umbral hasta que llegara su madre, sabia mejor que nadie que este campo de batalla era ideal para las expertas manos de la cabeza del consejo de las flores y no las suyas. Entiende sus limitaciones y no le interesa tener un conflicto en la misión encomendada por su Emperatriz. Tenia un sabor amargo decirle emperatriz a su hermana menor. El mayordomo daba indicaciones a los diferentes nobles y sirvientes que se congregaban a su alrededor. Esa muestra de poder era infantil, el verdadero poder estaba en el interior del palacio jugando con su hijo y alistando su mejor vestido. 

Zulficar trataba de mostrarse atento a su anfitrión _Como le decia mi príncipe en Loth nadie se sentía con el poder suficiente para desafiar al traidor_Darcio intentaba congraciarse con él aunque el destino de los campos dorados era incierto. Su hermana fue ambigua  de como tomar el control de Loth, no descartaba el uso de la violencia pero le habia pedido que fuera efectivo y no cruel. Sin embargo, ambos son hijos de Silas. La crueldad es tan de ellos como sus ojos amarillos y sus manos pesadas. 

Después de una breve bienvenida donde la madre imperial entraba con toda la pompa que podía, se sentó en el trono de ámbar vacío. Ante la mirada atónita de los nobles, mando a llamar sin mucha ceremonia a la esposa del traidor, Adrestia de Loth. 




Tres mujeres ingresaron a la sala una de ellas cargaba a un niño de un año aproximadamente. La viuda del león se movía lentamente, su bebe estaba inquieto y trataba de zafarse del agarre. Llevaba una corona sencilla, sus cabellos dorados se extendian como  una cortina de oro resaltando su negro vestido. La madre imperial la observó con detenimiento, como una reliquia que tenía que ser evaluada su grado de autenticidad. Adrestia, la hija menor de la segunda familia más rica de Malpaz, esperaba como sus parientes que la emperatriz asigne un nuevo gobernante. Loth, tierra fértil del imperio había sido gobernada por la línea paterna de los emperadores. Primos, tíos y hermanos, también podian elegir que los anteriores gobernantes siguieran con su propia dinastía, siempre que rindieran obediencia a la dinastía esmeralda. Sin embargo, las lineas sanguíneas se desdibujan con los años y los matrimonios. La sangre imperial se iba perdiendo junto con su lealtad

Adrestia se acercó a la madre imperial sin levantar la mirada _Gran madre Imperal_ Saludo. Sus manos permanecían en los pliegues de la falda. La sacerdotisa imperial dio un paso hacia delante sin perder de vista al hijo del león _Fértiles los campos de tu familia_ Por un momento pudo detectar la expresión de odio velado. La muerte del león vengador había dejado cicatrices en su pueblo pese a los esfuerzos de la dinastía y las devotas de Cassia de imponer su dominio. 

_ Así que este es la semilla del León dorado_Dijo la madre imperial, su voz estaba teñida de desprecio mientras el bebé comenzaba a llorar por el agarre de su nodriza_ Sera leal a la dinastia? O será como su padre, un traidor?_ 

Zulficar podia oir rechinar dientes, contuvo la risa cuando vio el terror en el rostro del mayordomo. Su madre provocaba al enemigo para que reaccionara para poder desatar su violencia. Su padre Silas hacia lo mismo. Con cada diplomatico, noble que lo molestara, una carta blanca para desatar el infierno y no cargarlo en sus conciencias. 

Aunque no estaban el palacio esmeralda y solo tenían 50 hombres en las afueras del palacio. Prior intentó derrocar a su hermana con el apoyo de todo su pueblo. Eso solo había ocurrido hace un año, solo 7 ciclos que se cumplirían en unos días. 

_Madre del Imperio, mi familia es leal a la dinastía._La voz de Adrestia tenía un tono cristalino pero firme_Las esposas de Loth nunca abrazamos la guerra o el conflicto pero no tenemos  el poder de impedir que nuestros esposos rechazen el llamado de la espada._Las nobles  rezaban sosteniendo sus cuentas sagradas, habian tres hombres en la sala; el  mayordomo, el principe Zulficar y el pequeño león. Entonces lo entendió de manera automática llevo su mano donde habia estado su daga, al no encontrarla el olor a río y el sabor de la sangre compartida confundió sus sentidos por un momento. 

_Que conveniente que las esposas de la tierra del sol no tengan poder, cuando se lo  necesita_Su madre se recostó en el trono disfrutando de ese respeto forzado. 

Zulficar se acercó al mayordomo de manera que pudo susurrarle _Lleveme ante el verdadero gobernante de Loth, tengo una oferta que hacerles_Darcio evaluó unos segundos y lo guió por una de las puertas laterales del salón. Su madre no notaría su ausencia mientras hubiera miedo para alimentarse.

Recorrieron una infinidad de pasillos de piedra ocre, el palacio olía a cerveza de mijo y grasa animal. Los sirvientes se retiraban en cuanto los veian pasar, no era respeto concluyó Zulficar, era una forma de protección si no veían nada, nada sabían. 

En una especie de granero con varios barriles de vino y sacos de granos, unos siete hombres con ropas negras y una liga amarilla en el brazo izquierdo lo recibieron. _Bienvenido primer príncipe Zulficar_ Saludo uno de ellos, su rostro estaba atravesado por una cicatriz limpia de su barbilla al pómulo izquierdo, esta tenía una coloración inusual azulada como el veneno de Armonia, conocido por ser el favorito de la guardia Obsidiana en la época de la rebelión. 

Los rostros cansados de los hombres y ropas desgastadas por el trabajo o el uso le daba un regocijo que trataba de ocultar. Se presentaron uno a uno, quien se mostraba como lider era el padre de Adrestia, Ferir de Volta._Por favor, escucha nuestra oferta de paz Principe _ Dijo con una semi sonrisa.



Continua en La mano que sostiene la corona II


20 nov 2022

Cada hilo esconde una lágrima



Continuación de El oficio de la tejedora

Lo primero es el olor dulzón de frutas pasadas luego son los murmullos de las ayudantes de cocina. Todas las mañanas, mejor dicho antes del amanecer, Satine perdia el sueño. Velmor por el calor habia decidido no usar nada de ropa para dormir. Ni la luz o el sonido insoportable de las ollas podían despertarlo. Los primeros días fueron difíciles pero ahora era tan común como empezar el día. Se vistió lentamente descartando las enaguas que debían lavar, vestidos manchados de vino o comida. Estos se encontraban desperdigados por la habitación en cada rincón habían copas vacías, pergaminos, botellas y todo tenía una capa de polvo o grasa. 

El reflejo de una joven con ojeras azules y labios blancos por el alcohol la deprimía casi todas las mañanas. Debia dejar de tomar o hacerlo de una manera controlada hasta ganar resistencia. Se maquillo y peino podía ver su mano no era hábil para obtener el aspecto noble que buscaba. Velmor no hacía mucho podía ayudarla en esa área, desvestirla era su trabajo favorito. 

El sonido de la puerta la sobresaltó, una sirvienta traía una bandeja de madera con una jarra humeante de té, pan horneado y queso fresco de cabra. Velmor tomó la bandeja dejándola en la mesa que se encontraba llena de libros. Con la otra mano abrazo a la joven sirvienta que reía con deleite ante las atenciones del sacerdote. 

Satine ignoró la secuencia concentrándose en el desayuno. El té estaba amargo, el pan blando y el queso agrio. Estaba tentada a escupirlo pero entendía que debía priorizar entre un desayuno de noble envenenado o el de un sirviente pero seguro. 

_ Podría pedirle a mi amiga que limpie_Dijo la sirvienta presa de las caricias de Velmor, este rió secamente mientras ella acariciaba su cuerpo con hambre. 

En la fortaleza de sus padres, compartía cuarto con su hermana menor Esmeralda. Aunque Satine había tenido una pierna enferma y luego la mecánica, su madre habia insistido que no necesitaba asistencia de ningún tipo. Esmeralda consiguió el cuarto y la sirvienta de una de sus hermanas que se casó, dejando a Satine en el cuarto de niños por tres años hasta que se unió a la corte itinerante.

 Los gemidos de la joven eran como chillidos de rata, el golpeteo de la cama termino rápido como comenzó. Velmor no se esforzaba con ella, sus poderes hacian el resto “La niebla rosa” como le decía. Envidiaba a las sirvientas que podian disfrutar libremente a la luz del día de las delicias. Se había acostumbrado a muchas cosas pero todavía no podía recibir placer en esos intercambios. Su novia despidio a la chica con un movimiento laxo_ Deberias probar con hierba azul_ Dijo mientras se ponía la ropa arrugada. 





Era la segunda vez que sugeria eso, Satine no respondió no tenia fuerzas para discutir. Se puso unos aretes de cristal verde y los dos anillos que le habian dado por ser miembro de la corte. Su imagen de noble responsable y austera le servía para ocultar la falta de oro y apoyo familiar. Como dama de compañía principal de la Emperatriz tenía una recompensa monetaria pero no era suficiente para obtener mejores lugares en los espectáculos, comidas o joyas. Para compensar esto Velmor habia trazado una estrategia: iban de fiesta en fiesta comiendo y bebiendo, sacaban invitaciones a través de apuestas de beber y dormían en camas ajenas para obtener favores de todo tipo. En el caso de ella, había logrado hacer que Zorzal el mayordomo principal, se interesara en su bienestar. Sin embargo, ese interés estaba relacionado a su cercanía con la luz del poder como la mayoría de los nobles que se acercaban a ella. 

Su cuarto es uno de los más alejados a la ala imperial. Por ser nueva en el consejo de las flores le asigno un cuarto de cortesana que daba al patio de la segunda cocina, la cocina de los nobles menores. Asistentes, sacerdotisas y sirvientes de los nobles más importantes de la corte esmeralda. Esta asignación no fue azarosa, la mano de Lorcas de Sirodel y su séquito estaba en ella. Podía usar los cuartos de la novicia imperial para el día pero por la noche debia dormir en su propio cuarto. 

Esto se debía a una red de hechizos antiguamente creados por el gremio de la cadena y el sacerdocio de Cassia cuando se construyó el palacio principal. Permite un control de los nobles y la seguridad del Emperador de turno. Los cuartos tenían hechizos vinculantes que solo podia dormir, comer y bañarse su dueño. Dichos cuartos podian eliminar, expulsar o paralizar al invasor. Con los años las sacerdotisas de Cassia lograron atenuar estos conjuros, incluso sacarlos de algunos cuartos. pero los del ala imperial se mantenían fuertes y nadie quería arriesgarse. Eso le habia explicado Zorzal, este era una fuente de información valiosa en lo que respectaba al protocolo y el funcionamiento del palacio. 





Todas las mañanas la joven debía prepararse como podía para llegar al cuarto de la novicia imperial y esperar la señal para asistir a la emperatiz. Corría por los intrincados pasillos interiores con su asistente luego se separaban para cumplir las misiones del dia. Velmor estaba más distraído que nunca  apenas cumplía una o dos comandas que le daba. La novicia Moira le habia contestado la última carta. La luz del poder también la leyó pero su expresión fue enigmatica. Estando solas le contó las circunstancias del casamiento de su prima y el archiduque. La alianza habia sido para asegurar los límites con el reino de Mantor, la familia del archiduque estaba en una situación financiera delicada  se decía que la hermana menor iba a heredar el territorio ya que el primogénito no habia podido tener hijos con su anterior esposa. La primera esposa del archiduque habia muerto de manera accidental, los rumores decian que también las amantes morían de la misma forma. La familia Giska contaba con la sangre imperial y las arcas familiares se encontraban llenas de oro.  

_Mi prima quería una boda hermosa, como la de mi abuela _ Dijo mientras firmaba decretos sin muchas ganas_ Tuvo la boda pero plagada de pequeñas desgracias. Lluvia, animales muertos y la suegra tirándole una jarra de vino a un pariente. Mi tia le dijo a Katerina que esa decisión le traeria lágrimas _ Elis trataba de mantenerse al margen de las alianzas familiares. A diferencia de su madre no disfrutaba de todo ese espectáculo _Recuerdo como sonreía ella _ Satine recordaba que sus padres se encontraban en la corte de Loth y comentaban la particular unión_ Mientras el territorio de mi prima prosperaba lento. El archiduque perdía sumas de dinero en apuestas, negocios fallidos y compañía, mucha compañía. Ademas se decía que Katerina estaba enfermando todo el tiempo, desapareciendo por largos periodos. En un momento las familias reclamaron herederos_ La emperatriz dejo de escribir para buscar con la mirada a alguien_ La acusaron a mi prima de no ser buena mujer. No aguanto más. Pidió que aprobará junto con la gran sacerdotisa el divorcio_ Sonrió con tristeza_ Supongo que mi padre no lo hubiera aprobado por eso aguanto hasta mi coronación_  

Por la puerta lateral entro la condesa de Seshat y Lorcas de Sindorel con sus respectivas sacerdotisas. Hablaban en susurros mirando de manera agria el vestido sencillo de la dama de compania de la emperatriz. Satine leia las comandas mientras inspeccionaba los sellos mágicos de las sacerdotisas que trabajaban torpemente. No muy diferente a la novicia Moira que le temblaban las manos cuando sentía que la miraban trabajar. Ignoro a las nobles había aprendido a dominar su ira sólo en apariencia, agradecia a Velmor por sus consejos. Aunque una parte de ella se negaba a rendirse a la pasividad.





Las nobles se inclinaron ante la Luz del poder que tenía una expresión de decepción al verlas. Satine noto esto y mandó a una de las ayudantes a buscar al compañero de armas de la emperatriz, el príncipe Kanghui. La condesa Seshat informó del estado de las rutas comerciales era urgente negociar términos con los principados y obtener un segundo proveedor de grano para el Imperio. Loth podía estar asegurado pero de una manera muy precaria, lo mismo pasaba con la ciudad-estado de Morthyth. La emperatriz la escuchaba mientras leía una carta de su prima, la marquesa Giska. Su rostro se mantenía neutro pero sus ojos brillaban de una manera inusual como dos llamas naranjas. Miro disgustada a lady  Sindorel, el sonido de sus dedos golpeando la mesa tensionó a las nobles. Satine se concentró en buscar lo que molestaba a la emperatriz para ocultarlo o eliminarlo de manera discreta como le habia enseñado la marquesa Giska. El vestido de Lorcas era blanco con detalles en dorado que brillaban como diamantes de Enoch. Los accesorios hacían juego con ese diseño, la tiara tenia forma de laureles dorados con incrustaciones de diamantes ambar y lágrimas lunares. Satine se obligó a no mostrar ningún tipo de emoción, queria ver como la Luz del poder ejerce su violencia con su rival. Queria oir sus súplicas y sus gritos. 

La emperatriz señalo a Lorcas con voz ronca pregunto _Quien es?_

Satine reprimió la sonrisa_Es Lady Lorcas de Sidorel, pertenece a la ciudad-estado de Morthyth. Miembro del consejo de las flores._Contesto brevemente. Mientras Lorcas buscaba confundida la razón del enfado de su gobernante. La condesa de Seshat se mantenía en silencio asi como su sacerdotisa que ocultaba su rostro con el velo. 





La emperatriz asintió con la mirada fija en la tiara que brillaba como un sol propio, chasqueo los dedos y dos guardias se colocaron lado a lado de la noble que se encontraba muda por el miedo o la confusión. _Donde consiguio esa tiara Lady Lorcas?_Pregunto mientras tomaba el puñal que se encontraba en su cintura. 

_Fue un regalo de un admirador secreto, como entenderá majestad simplemente llego a mis manos_ Los puños de Lorcas se aferraban a la falda con violencia, su sacerdotisa jugeteaba nerviosa con la punta de su velo, parecia una niña nerviosa porque su madre iba a castigarla. Satine recordaba las palabras de la novicia Moira: las sacerdotisas eran en gran parte las hacedores de nobles y gobernantes. Si la novicia es mediocre, el noble deja de serlo.   

Los guardias aferraron a la noble que se mantuvo impasible ante el avance de Elis. Cuando le saco la tiara tirando de sus cabellos dejandola despeinada y con menos cabellera, tampoco dijo nada. La emperatriz miro los brillantes con la luz de la ventana, estos desprendían una luz amarillenta. _Sabes que es esto Lady Satine?_ Pregunto con sorna mientras estudiaba los rostros de las nobles.

_Si, su majestad. Es la corona de las luces de la Rosa dorada, su abuela_Contesto con petulancia la joven_Con esa tirara fue enterrada en la tumba blanca_ Agregó disfrutando de la derrota de la odiosa de Lorcas. Que error estupido cometió, todo aquel que aspira estar en la corte conoce la joyas imperiales de las coronas consagradas hasta los anillos de los principes menores.

La emperatriz golpeó la corona contra el escritorio de mármol, los brillantes flotaron por la habitación como estrellas fugaces. Uno de los diamantes ambar se partió mostrando su interior blanco. Nadie dijo nada al respecto mientras Elis rompía uno a uno los diamantes para ver su corazón blanco como su cabello. Los diamantes de ambar autenticos tenían su interior color amarillento como las arenas del desierto. Quien envió la corona mando una imitacion perfecta. Sin embargo, Lady Satine como dama de compañía de la Luz del poder no habia podido distinguir los diamantes falsos de los reales. 




Las puertas dobles se abrieron caminando arrogante venía el príncipe Kanghui que vestía con ropas de combate. La expresión de la emperatriz paso de furia a molestia_ Fuera, todas_ Ordenó, mientras el príncipe la abrazo por la cintura con total desfachatez. Lady Lorcas y la condesa se inclinaron despidiéndose dejando a Satine preguntando como había caído en una trampa así, o si la trampa era para su majestad y ella solo fue un medio_Como te dije Lady Satine, la corte de las flores excede tus juegos_Dijo Kanghui besaba el cuello de la emperatriz con un hambre inusual, eso explicaba los moretones en el pecho y las marcas rojas que las sacerdotisas trataban de ocultar todas las mañanas.

_Mi unico objetivo es el bienestar de su majestad y la prosperidad del Imperio, Luz del poder_Contesto inclinándose. Su mente empezó a buscar planes, sobornos y las órdenes a su novia, Velmor. La corte era su lugar y no iba a perderlo.

_Tu objetivo es ser mis ojos y oídos pero necesitan mejorar_ Las manos del príncipe buscaban una abertura en el vestido bordo, la mano de la emperatriz le arrojó uno de los diamantes falsos_ Tráeme la cabeza del admirador de Lorcas de Sidorel y las fueron involucradas en todo este asunto, Zorzal esta a tu disposición_ 

Satine se inclino rápidamente y se marcho del estudio. Podía oír los gemidos a distancia, las sacerdotisas debían quedase en la puerta como lo indicaba la tradición. Velmor la esperaba en un arco de piedra y le extendio una pila de pergaminos y cartas. Caminando hacia uno de los banquetes programados el sacerdote llego a la misma conclución la corona falsa había sido una advertencia. Si era para Satine esta debía actuar con cautela con el consejo de las flores, si quería permanecer en el palacio como dama de compañía. Pero si era para la emperatriz los celos mezquinos de la joven no tenían espacio en ese conflicto.