13 jun 2023

Las cadenas son la salvación II

 



Continuación de Las cadenas son la salvación

El cielo oscurecía lentamente dando paso a las lunas fantasmas que apenas se ven por el humo de las forjas. La marquesa contemplaba la ciudad desde la ventana del cuarto de baño, mientras las sirvientas terminaban preparar su baño con agua caliente; diversos jabones y elixires. La costumbre dictaba que la sacerdotisa a su servicio debía acompañarla pero al igual que su prima despidió a la novicia Moira para bañarse en soledad. 

Las forjas se distinguen por su resplandor rojo-dorado, las más grandes se encuentran dentro de la fortaleza en ella trabajaban cientos de artesanos y herreros. El fuego dominado por la magia de los maestros del metal ardía noche y día. El castillo, epicentro de la ciudad, donde nobles y campesinos se mezclan para llenar de gloria a Belial. Según los reportes de los espías es un lugar fácil de burlar la seguridad mágica asi como de los guardias.





Katerina se sacó la ropa con dificultad, sus huesos le dolían, sus musculos estaban duros por los dias de cabalgata. Estudio el montón de ropa manchado con barro y sangre, debia tirar esos harapos y elegir que usaría en el viaje de vuelta.Tal vez la ropa de uno de los soldados. Sonrió ante la cara de horror que pondrían las nobles del consejo cuando llegara a la capital. Aunque para eso faltaba varios ciclos. 

El agua perfumada aflojo sus músculos, suavizando su piel plagada de moretones y cicatrices que mantenía ocultos desde hacia años. Sus manos tenían callos en las palmas como un mensajero o jinete. La marquesa contenía su llanto pronto tendría otra misión que terminar y otra, hasta que sus huesos se rompieran o su mente colapasara. Le rezaba cada día a Cassia para que ese día llegará pronto. Suspiro tratando de reprimir la angustia que trataba de escapar de su pecho como un animal salvaje. Mordió su antebrazo pero las lágrimas escaparon igualmente. El dolor que la mantiene cuerda se había vuelto adictivo. La sangre y las infames lágrimas se mezclaron con el agua. Respiro hondo, limpio su rostro tratando de borrar todo rastro de su dolor aunque sospechaba que nunca sería suficiente. Ni todo el maquillaje en el imperio podia tapar su duelo.

Odiaba sentirse así esas emociones solo la estorbaban para cumplir con su deber. Prefería la ira o el odio. Eran sus mejores espadas y con ellas podía conquistarlo todo. O eso creia. Deseaba ser la mujer que su madre había sido: la poderosa estratega que dio su vida por el imperio. Sin embargo, como le había dicho su sacerdotisa personal en algún momento debía llorar sino ese amargo río se desbordaria llevandose consigo su cordura. No podía evitar pensar que su deseo de justicia nunca iba a ser cumplido. Maldito Tyr de Behemoth y toda tu familia! Maldito el día en que te vi! Cuando la emperatriz firmó su divorcio, él había saqueado el tesoro y las tierras aledañas a las de ella dejándola sin nada. 

Perdida en sus lamentos, la noble no noto que sus pies estaban rojos así como sus rodillas. Mareada trato de enfocar pero las lágrimas combinadas con el vapor lo volvían una tarea imposible. Salió de la bañadera con las manos carmesi, quiso gritar, llamar a la novicia Moira pero la nausea se lo impidio, un liquido negro como brea salia de sus orejas, sexo y nariz. Cayó al suelo con espasmos de dolor, la puerta se abrió y vio una túnica verde. Aliviada dejó de luchar y perdió el conocimiento. La novicia Moira contemplaba el cuerpo de  la noble lleno de cicatrices y cubierto de su propia sangre. No podia dejar de verla, la espantosa muerte apoderándose de ese cuerpo maltrecho. Ver los efectos de los venenos en acción es una lección valiosa para cualquier sacerdotisa. Se preguntaba que componentes habian usado, las medidas y antídoto. El grito de horror de Arcyla la sacó de su contemplación.

Sacaron a la marquesa del baño envolviendo su cuerpo con las sábanas, Moira busco su maletín de trabajo entre los frascos color ámbar y bloques de hierba compactos. El veneno que actuaba por piel es un desafío para cualquier sanador, el medidor de su habilidad para salvar a su noble a cargo. Le entusiasmaba el reto aunque en esa ocasión debia priorizar la seguridad por la curiosidad. 





Unto un pedazo de sábana con un líquido dorado y un ladrillo verdoso que olía a putrefacción, pasó el trapo por el pecho y los brazos de Katerina. Mientras que Arcyla hacia lo mismo con las piernas y pies. La piel de la noble cambio a un rosado intenso, el veneno estaba siendo expulsado poco a poco. El cuarto de baño parecía un matadero de un carnicero novato, el olor perfumado mezclado con los vomitos apesto la habitación. Arcyla abrio la ventana  tratando de respirar sin hacer arcadas.

En la cama la marquesa colapsaba nuevamente vomitando bilis negra. La novicia Moria le dio de beber todo un frasco de líquido verde que casi ahoga a la noble. Esperaban que el veneno sea expulsado completamente; solo podían rogar que Cassia se apiadara de la vida de Katerina. Después que los vómitos y los espasmos cesaron Katerina durmió con una camisa fina, lo único que tenía limpio. 

El sonido de la puerta las sorprendió, las sirvientas tenían el baúl de la marquesa. Es de cuero rojo con engarces de hierro gastado común en apariencia pero protegido con magia de sigilos. Moira supuso que debía ser de la época anterior a La rosa dorada. Actualmente nadie leía los sigilos mucho menos los podían escribir o ejecutar. Mucho se perdió en las purgas y revoluciones. Las criadas miraron a Arcyla que las expulsó de la habitación. Los susurros y las risas nerviosas preocuparon a Moira. Alguien había planeado esto de manera apresurada,  la muerte de un miembro de la dinastía en este momento sería visto como una demostración de poder en el  mejor de los casos, en el peor; una declaración de guerra y insurrección. 





Arcyla se sentó cerca de la cama vigilando que la marquesa durmiera correctamente._La guardia obsidiana me envia_Dijo con cautela. No se sentía segura en ese castillo. Nunca habia asistido a una corte tampoco había estado a las órdenes de un duque o un marqués. La mayoría de las sacerdotisas consideraba la meta mayor trabajar para un noble en lo posible para toda la vida. Arcyla debido a su dominio y su crianza en la Isla trabajo en contrato con gentes de diferentes gremios y comerciantes. Moira por otro lado, hubiera sido feliz en los laboratorios de los templos pero su talento la llevó a las entrañas del palacio esmeralda siendo la madre imperial su tutora, preparándola para su rol junto a la luz del poder.

_Lo supuse_Contesto Moira. Continuo limpiando la piel de la marquesa, busco paños evitando tocar la piel de la noble_Como veras esto no será una misión fácil _ Con uno de los frascos guardo un poco del agua de la bañera. Tendría que analizar que tenía para preparar un antídoto efectivo. Aunque la marquesa había dejado de vomitar y su piel gradualmente habia vuelto a su color habitual. Una recuperación milagrosa que la sacerdotisa prefiere ignorar por el momento.

Arcyla asintió _ En el ala Este se encuentra el suegro del conde_ Informo preocupada.  Si los susurros eran ciertos estaba con la responsable de la caída en desgracia del duque de Morthyth. Observó atentamente a Moira así se veía una hacedora de muñecas. Ahora entendía porque la enviaron a ayudar a la marquesa. En el medio ciclo que pasó en el castillo fortaleza pudo trazar planes de escape y ataque. Los rumores, secretos y mentiras que alimentaban los fuegos impíos de esa ciudad estado. Los habitantes de Belial conectados inevitablemente con los maestros de la cadena o los jefes de sindicatos estaban disconformes con el conde. Abusivo con sus impuestos y tiránico con el trabajo, muchos miraban con ojos furiosos a su gobernante y a su esposa que su llegada coincide con los males que cada día amargan  las bocas de cada hijo de Belial. 

Los sacerdotes de Asteth, dios del fuego y la ira, predicaban el amor por las forjas de día y maldiciones veladas contra el conde. Los seguidores del amo de las llamas secretamente eran recompensados por las sacerdotisas de Cassia por la condenación del conde Alaistar.





_El desierto no lo quiso como recompensa_Dijo con resignación. Moira trataba de resolver un problema a la vez. Salvar a la noble, escapar del castillo y volver a la capital._Tenemos que mover a la marquesa fuera de la ciudad y contactar con el ejército carmesí. Antes que intenten algo menos sutil _ Arcyla la miro disgustada, no podia disimular su enojo. Abandonar la misión era algo vergonzoso y dañaba su título de mestre de la isla. Sin embargo, las jerarquías no servían en algunas excepciones como este. La sacerdotisa imperial estaba por encima de muchas hermanas, mestras y dominadoras. Es como una regla no dicha que quien guiaba al emperador de turno era quien Cassia le hablaba directamente. 

_Hay que devolver el  favor_Dijo la marquesa con la voz ronca. Sus ojos amarillentos brillaban como estrellas en su cenit_A la media noche tendremos al ejército carmesí en las puertas de la fortaleza para llevarnos a la justicia a Hyperion de Marat_Se levantó lentamente como lo haría una anciana. Ambas sacerdotisas la observaban con preocupación el plan de la noble era demente, eliminaba cualquier intención de mantener a Belial como una ciudad-estado leal. A menos que se pensara en un cambio de mando  donde un pariente de la dinastía tomara el control de las forjas y sus armas. Katerina abrió el baúl con dificultad, los sigilos resplandecían como grabados por fuego. Le dio un frasco con un contenido naranja brillante a la mestra Arcyla que lo tomo con aprensión._Medio frasco nos va a dar tiempo, para cuando lo descubran no van a poder detenerme_ Con gesto vago de la mano despidió la joven que corrió hacia la puerta, dudo en decir algo pero se fue silenciosamente. 

Moira terminó de mezclar remedios y le tendió el antidoto a la marquesa que sacaba un vestido de gala negro, este era ajustado con detalles en dorado. Discreto pero lujoso ideal para la cena de esa noche._Le recuerdo que estamos en una misión diplomática, el conde es, era muy estimado por nuestra emperatriz_Recordo la novicia._A veces se necesita más que el amparo del velo de Cassia para triunfar marquesa _

Katerina tomó de un trago el remedio, era amargo al punto de hacerla toser del asco. Quiso reir pero su voz sonó como un quejido moribundo._Estamos para obtener la lealtad de Belial por cualquier medio. Y eso es lo que vamos a hacer_Contestó de manera prepotente._El conde ya no tiene ningún lugar en el corazón de la Luz del poder, es una cadena inutil que solo trae desgracias al imperio. Tenemos que liberar a Belial y sus fuegos de esta maldición_ Las palabras de la marquesa son el espejo de su dolor. La ira que tanta amargura le causaba le daba fuerzas para seguir. Belial acataría la voluntad imperial o ardería en si misma hasta morir en el olvido._Ademas el tiempo de las palabras bonitas llego a su fin_ Dijo con ironía. 





_Espero la liberación de Belial no tenga un precio tan alto como su vida, marquesa Giska_Contesto la sacerdotisa Moira mientras acomodaba  la ropa interior y los zapatos. Ayudó a la marquesa a vestirse mientras el cielo oscurecía lentamente. El calor de las hogueras principales se podía percibir en el piso y las paredes del castillo. Moira se lavo el rostro y se cambio el hábito por uno limpio, negro sin detalles. Ese podia ser el día que vería el rostro de Cassia. En sus años de formación en el templo principal, las mestras les advertían en la obediencia a los nobles y cuando esa obediencia se volvia una carga insostenible. Como necromante entendía las mecánicas de la muerte, como persona anhelaba caminar nuevos caminos en ese mundo más alla del imperio creado por gracia de la diosa.  

La mestra Arcyla volvió para acompañarlas a la cena ya se encontraba cambiada con un hábito verde brillante en detalles plateados. Moira hizo un gesto de disgusto sin esconderlo, Katerina termino de acomodar su espada a la cintura_Una fiesta? ahora?_Dijo con credulidad._Escoltenos pero manténgase fuera de vista y preparada para una salida rápida.  No sabemos cuando las cosas pueden salirse de control _Advirtió.

Las tres mujeres caminaron con parsimonia con la marquesa a la cabeza, el castillo estaba agitado; la condesa había empezado el trabajo de parto antes de lo esperado, faltaban 5 ciclos para el nacimiento. Las sirvientas corrian de un lado a otro hablando a los gritos, las parteras y sanadoras se encontraban reunidas en la habitación de descanso, la condesa de Belial estaba en un charco de agua y sangre por lo que decían.





En el comedor principal estaban los nobles tomando y apostando el sexo del infante. En el centro de eso estaba el conde. Su rostro oscurecido por el miedo. Toda la corte estaba alli esperando el nacimiento, el calor es asfixiante como si las hogueras iracundas acompañaran ese suceso. 

Los gritos de agonía de la parturienta son un eco que se perdía en la cena animada por la corte. Katerina luchaba por mantenerse en pie, el agotamiento y el veneno socavaron su cuerpo dejándola solo con su voluntad y obstinación. La noble avanzó pero los guardias le impidieron avanzar a las sacerdotisas, la novicia Moira y la mestra Arcyla de Chian se encontraron rodeadas de guardias. Por uno de los pasillos surgio  el suegro del conde, el Duque caído en desgracia; Hyperion de Marat. Su rostro ajado por el desierto parecia un espectro de arena.  Su mano derecha se mantenia en la espada esperando el momento para atacar, sus ojos ardian con odio hacia la marquesa y la sacerdotisa imperial. El conde Alaistar sonreia mostrando los dientes amarillos y los labios oscuros por el vino, ignorando los alaridos de su esposa. 

En tiempos de guerra y traición, la venganza era el banquete que todos anhelaban. Que mejor burla a la niña emperatriz que la muerte larga y dolorosa, de su odiosa prima y la novicia necromante que le obedecían.  



Continua en Las cadenas son la salvación III


2 may 2023

Las cadenas son la salvación



Continuación de Bajo la luna escarlata II


Belial, Ciudad del fuego y la ceniza, metal y carbón. La actividad frenética de sus forjas es un espectáculo fascinante para los visitantes. Las chispas bañando el suelo, las llamas de múltiples fraguas, naranjas y rojos. El reflejo de las hojas metálicas como promesas de espadas producto de la maestría de siglos de los herreros de la ciudad. 

La marquesa Giska y la novicia Moira avanzaban con sus ojos puestos en el castillo. En las puertas principales se encontraban caravanas de nobles de otras ciudades. La austeridad de ambas mujeres es un insulto a los nobles que lucían su fortuna. Los guardias ocupados con el flujo de gente las hicieron pasar sin anunciarlas. 




Katerina sintió la indiferencia de los demás nobles como una incómoda bendición. El agotamiento del viaje sumado a la tensión las habia agotado por lo que se dejaron guiar por la masa de personas que caminaban hacia el interior del castillo-fortaleza. El salón de audiencias amplio como un templo se encontraba lleno, el murmullo y el olor a grasa, caballo y carbón es imposible de ignorar. No solo había nobles sino artesanos y aprendices, sacerdotisas y algún miembro del gremio de la cadena que trataba de ocultar sin éxito sus tatuajes. La novicia sentía curiosidad y odio por partes iguales. Cuando era niña, la Rosa dorada, abuela de la actual emperatriz había expulsado a todos ellos del Imperio después de la rebelión que cobró las vidas de incontables sacerdotisas y mujeres con dominios. Los maestros de la cadena decían que traían la libertad, una libertad que solo la disfrutaban los muertos. Busco inconscientemente su daga oculta en los pliegues de su hábito, buscando seguridad o pensando como escapar de esa habitación. Pero se recordó a sí misma quien era y cuál era su misión. La marquesa no había notado al hombre del gremio, estaba ocupada hablando con un noble que la había reconocido y por el rostro consternado del hombre su visita no era esperada o querida. Le resultaba curioso como los nobles se esforzaban por obedecer a un miembro de la dinastía esmeralda, aunque se encontraran resentidos con ella. La ejecución del león de Loth resultó agridulce para todos recordatorio que el poder estaba en la capital Imperial. 

Hacía más de tres generaciones que la familia gobernante de Belial no tenia conexiones directas con la dinastía. El padre del conde lo sabía también su hijo. Aunque el matrimonio con la heredera de Morthyth fue sido bendecido por la misma emperatriz nada les garantizaba el control de la ciudad-estado. La noticia de la desaparición de Hyperion de Marat se había expandido por el territorio como la peste. La marquesa avanzó con seguridad y la arrogancia de su estirpe, su vestido negro se encontraba sucio y desgarrado por el viaje. Los nobles se apartaban tapando sus narices señalando sin disimulo las huellas de barro y estiércol que dejaban las botas. 




Moira seguía de cerca a la noble con su velo tapando parte de su rostro, el conde de Belial tenía sus manos ocupadas con una copa. La novicia pensaba en las promesas de amor y las horas que la emperatriz tuvo ese hombre. No lo había entendido en ese momento, tampoco lo entendía ahora. Los dramas amorosos de la corte no era de interés para novicia, tampoco su prioridad.  No sentía el mismo enojo que la marquesa fallaba en ocultar mientras se acercaban. La novicia sentía cariño por Elis entendía su dolor y  carga pero su mente no lograba encontrar una explicación coherente a la turbulenta relación de la emperatriz y el conde. Aunque lo racional no puede medir lo que dicta el corazon. De sus 12 años de servicio fue testigo del romance prohibido por la madre imperial,  la fuerza del consejo de las flores y la determinación de la Luz del poder para obtener el trono. Todo eso la habia preparado para su deber, uno que poco tenía que ver con sus deseos, sonrió era una ironía que lady Satine le señalaba siempre que podia.

El rostro de la marquesa se veia demacrado aunque había tratado de disimularlo con maquillaje aplicado al trote del caballo. Existía el rumor que una enfermedad incurable aquejaba a la prima de la emperatriz pero nadie podía confirmarlo. Incluso para la dinastía es un misterio, solo podían notar su deterioro físico y su agotamiento mental. Cuando cabalgaban noto los brazos de la noble tenían cicatrices de latigazos y llagas bucales que sangraban constantemente. Cada vez que la miraba Moira recordaba a las muñecas que fabricaba, una ilusión de vida.  

El regimiento que las acompañaba esperaba en los límites de la fortaleza con las órdenes que enviar un mensajero dos veces por día. Además de controlar quien ingresaba o salía de la ciudad. Ordenes expresas de la marquesa previendo la tormenta que amenazaba con desatarse de un momento a otro.  




El conde Alaistar se enderezó en su trono incómodo por la mirada fija de la noble. El mayordomo del palacio, un hombre mayor de cara rechoncha saludo a la marquesa impidiéndole avanzar. Katerina ignoró al mayordomo manteniendo su mirada en el conde que trataba de evitar el escrutinio de la noble. La enemistad  entre ellos es palpable asi como la actitud despreocupada del ex amante de la emperatriz. La nueva condesa de Belial intentaba llamar la atención de su esposo sin éxito. 

Como sacerdotisa, Moira debía aconsejar a su noble pero tenia en claro que Katerina no iba a escuchar nada de lo que ella dijera. El padre del conde  se encontraba fuera de la corte al parecer en los límites de Tamaran. El mayordomo buscó la mirada de su amo buscando apoyo o algún tipo de orden para contener a la marquesa pero el conde simplemente se revolvió inquieto en su trono improvisado. Con un gesto vago, permitió que la noble siguiera avanzando para sorpresa  de  todos los presentes. 

Del fondo de su bolso de viaje la novicia sacó una comanda imperial con un sello rojo con la llama imperial. El ruidoso salón se silencio de golpe mientras la marquesa mantenía su mirada sobre el conde esperando detectar alguna debilidad o reacción. La novicia Moira leyó la carta con voz clara y átona, las palabras retumbaban en el salón con la tensión creciente,  traición, deber, obediencia. 

Alaistar siguió tomando vino sin mirar a ninguna de las mujeres parecia aburrido, con fastidio espero que la sacerdotisa terminará mientras los nobles se mantenian expectantes.  Al terminar ambas mujeres sabían que dejar la guardia carmesí en las puertas de la ciudad habia sido un error. 

_Nuestra emperatriz conoce a Belial, sabe que nuestra lealtad es como nuestras forjas, siempre al servicio del Imperio_ Afirmó burlonamente Alaistar dejando la copa en la mesa_ ¿Como confiar en una corona que envia a su pariente a contar el humo que producen nuestros fuegos?_ La mayoría de los nobles rieron discretamente. La flamante esposa del conde rió ruidosamente mostrando con desparpajo su hinchado vientre. No era ningún secreto que el conde habia pasado parte de su niñez en el palacio esmeralda junto con los retoños de la dinastía. La antipatía hacia la marquesa tenía raíz desde esos días, la sacerdotisa rogaba que ambos se comportaran como adultos y no como los niños caprichosos que solían ser. 

La marquesa desabotono su chaqueta sucia del viaje poniéndola en la mesa enfrente del conde que tapó sin disimulo su nariz. El olor a caballo y tierra se extendió como incienso por el salón. _Tu emperatriz me envía a recordarte tu deuda con el imperio_Contesto mientras repasaba con la mirada la corte que no se movía. Los guardias esperaban silenciosos la orden de atacar o neutralizar lo que alterara a su señor. Sin embargo, el ex amante de la emperatriz aclaró su garganta  tratando de ganar tiempo. _Nuestra emperatriz sabe que Belial no carga con las deudas que alguna vez contraje con ella_ Susurro el conde.  La esposa del conde sonreía burlonamente iba a hablar pero su esposo apretó su mano, avergonzada lanzó una mirada rabiosa a la marquesa.

La novicia Moira sudaba sentía que su corazón iba colapsar por los nervios. ¿Como iba a imaginar que la situación escalara tan deprisa?. Como enviado por Cassia un mensajero corrió hacia el conde Alaistar, la cara del mensajero estaba blanca como si hubiera visto debajo de la falda de Cassia. La expresión de terror se intensificó cuando vio a la marquesa como si el heraldo de la muerte lo esperara en cuanto entregara el mensaje.

Moira intentó leer los labios para obtener alguna pista pero los guardias formaron una pared entre ellas y su amo. El mensajero desapareció asi como la esposa del conde, cuando los guardias se movieron la expresión del ex amante de la emperatriz es enigmática hacia la sacerdotisa._ Deben estar cansadas del viaje tomen las habitaciones del ala norte. Descansen y en la cena hablaremos de lealtad y de la deuda que Belial tiene con el Imperio_La voz del conde es ronca como piedras chocando en el río. No despegaba sus ojos en la novicia que mantenía su rostro tapado. La marquesa asintió cansada dejándose guiar por el mayordomo por los pasillos rojizos de la fortaleza. Moira sintió una inquietud crecer en su interior pero descarto sus pensamientos como pergaminos manchados necesitaba hacer su trabajo sin distracciones. 




En la habitación las esperaban una ayudante de camara y una sacerdotisa de Cassia. La sirvienta iba de un lugar a otro arreglando  lo que la sacerdotisa ordenaba hasta que el mayordomo les ordenó de manera grosera que se detuvieran. _Marquesa Giska estas mujeres estan a su entera disposición, asi como mi persona_Dijo de modo humilde recordando que tenia un miembro de la dinastía delante._ La cena será a la hora del buho con ropas de protocolo _Esto último con preocupación viendo el atuendo de la noble.

_Entendemos la marquesa mandara a buscar al regimiento que esta asentado en la muralla su equipaje_Contesto Moira de manera resuelta. El mayordomo asintió dando la orden de buscar el equipaje del miembro imperial. Se retiro discretamente dando una mirada significativa a la sirvienta que trataba de ignorar la mirada del hombre. 

La sirvienta se marcho discretamente mientras la sacerdotisa de Cassia que le daba ordenes se acerca la  noble_ Soy Arcyla de Chian, dama asistente de la fortaleza_ La joven de cabellos  negros miro alternativamente a Katerina y a Moira. 


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30 mar 2023

La mecánica de la telaraña


Continuación de Cada hilo esconde una lágrima

El barrio de los artesanos esta pegado al de los herreros. Sin embargo, son dos mundos separados que los dividía la belleza de las creaciones y la brutalidad de las forjas. Lady Satine caminaba junto a su asistente Velmor que resoplaba por la molestia del calor creciente. A diferencia de Belial, las forjas se encontraban escondidas en los espaciosos talleres, los fuegos son rojos anaranjados alimentados por leña y solo eso. No se permite usar magia para mantener el fuego o controlarlo. 

Los joyeros notables de la capital estaban en el corredor norte, pegados a ellos se encontraban los ebanistas y orfebres. Artesanos del lujo se disputaban lugares en esa zona de la  capital. La joven consiguió que Duquesa de Marat le entregará información de los notables joyeros de la corte. Ademas de los proveedores de metales y piedras preciosas. La duquesa, originaria de Enoch, revisó las piedras falsas concluyó que solo un oriundo de su ciudad-estado podía crear esas imitaciones. El mayordomo del palacio le entregó monedas de oro para endulzar las bocas que sean necesarias. La idea de joyas imperiales siendo replicadas para miembros de la corte le produjo terror, murmuraba que los tiempos de la revolución de la cadena estaban cerca. 

El atrevimiento de Lady Lorcas fue opacado por la ignorancia de la dama de compañía principal, las nobles sonreían con sorna quieren ver su próximo error. Las noticias del compromiso del Principe Zulficar fue una bendición ya que las mayoría de las jóvenes solteras y algunas casadas aspiraban al puesto de cuñada de la emperatriz. Días de luto e histeria en el consejo de las flores. Mientras que Lady Satine y su novia-asistente trataban de encontrar al responsable de la monstruosa imitación que había enfurecido a la emperatriz.

Ambos recorrian el mercado vestidos como sirvientes de una casa noble por recomendación del mayordomo del palacio. Además la ropa de Satine estaba en estado lamentable ya que las lavanderas imperiales se encontraban atareadas con la limpieza de media estación. Velmor con un poco de persuasión logró que una modista del callejón de la seda le confeccionara dos nuevos vestidos patrocinados por una admirador del sacerdote. Conocedor de la capital habitue de burdeles y cafes este podia acceder a muchos recursos fuera del palacio. Todo lo oculto y lo que crece a la sombra es materia de estudio para Velmor. _¿Nuestra novicia se divierte en las tierras del fuego?_ Pregunto señalando la carta que Satine se esforzaba por descifrar. No podía culpar a Moira por ser reservada pero los juegos de palabras la irritaban. Guardo la carta en los pliegues de su chaqueta, más tarde tendría que analizar de nuevo la carta asi como la misteriosa comanda de la guardia obsidiana que le había llegado. 




_Solo comenta que la madre imperial y el príncipe Zulficar llegaron a destino. Ella y la marquesa Giska continúan en viaje._ Respondió controlando que nadie les escuchara. Al parecer el nuevo amante de Lady Sidorel habia mandado espías así como su propio amante el mayordomo imperial Zorzal._Los caminos se encuentran  en estado intransitable,  el príncipe y la marquesa se accidentaron cruzando el rio _ Velmor asintió mientras estudiaba la lista de cosméticos que le habian pedido algunas damas de compañia y nobles. La regla general es que quien pertenece a la corte no puede circular por la capital, a menos que tengan un permiso oficial del emperador y el mayordomo de palacio autorizaba sólo a unos pocas selectas criadas a salir del palacio. De esa manera, las sacerdotisas podían procurarle a su noble todo lo que  necesitaban. Sin embargo, tener una sacerdotisa personal es un lujo que pocos nobles podian costear en estos tiempos de guerra. Lady Satine y Velmor lograron ganar varios favores y monedas de oro consiguiendo diversos productos para las damas y nobles que no tenian tanto oro.  



_Aceite de lirio, extracto de frameria azul? De quien es esto?_ Señalo el asistente con exasperación antes de entregar la lista de componentes a la tienda quería asegurarse que no contenia nada que podia afectar su investigación. El rostro de la joven se puso blanco y sus manos se ocultaron en los pliegues de la chaqueta  intentaba formular una respuesta pero su asistente ya conocia sus gestos, su forma de evadir respuestas y sobre todo sus mentiras._¿De quien?_Insistió sin rodeos. La joven fijo su mirada en un punto lejano tratando de formular algo coherente, algo que evitara una verdad incómoda que venía sorteando desde su llegada a la capital.

_Es mio_Respondio con verguenza_No se con que reemplazarlo_Molesta con la mirada de su asistente específicamente en su pierna derecha. Su pierna de metal. 

Este entregó la lista al dueño del negocio deslizando un saco de monedas extra por los inconvenientes, ambos intercambiaron unas palabras y quedaron en que dos horas su pedido estaria listo. El silencio en Velmor inquietaba a la noble avanzaron por la calle de los artesanos, especificamente del vidrio y los cristales, el calor es agobiante asi como el olor a lumbre de los hornos. _ Sabias que cualquier artefacto creado por los maestros de la cadena son destruidos y a los dueños ejecutados en el momento_ No era una pregunta más bien un recordatorio, el tono acusador de Velmor le molestaba pero no podía replicarle_Podemos mentirle a la corte, a cada flor del consejo y a nuestra majestad pero, entre nosotros solo traerá problemas_ Satine queria reir exasperada pero solo bufo como una niña pequeña cosa que agrio la expresion de su asistente_¿Te parece estupido? Quiero la verdad Lady Satine, de que otra forma voy a hacer mi trabajo si no conozco los riesgos?_ La preocupación en la voz del joven sacerdote habia despertado algo que siempre había querido de sus padres, hermanas o otros nobles. Las mejores mentiras son creadas con un gesto, una mirada llena de angustia o el creer que ese otro es un refugio. Velmor es su aliado en un palacio lleno de trampas, un compañero de estrategia.

_De niña contraje la enfermedad de los árboles salvajes. En esa epoca era comun_ Todavia sentia como su pierna se volvió dura y nudosa como el cuerpo de un árbol enfermo. Los dolores, el olor y su carne volviéndose marron oscura cada dia sin parar_ Cuando mis padres consiguieron la cura  pudieron impedir que avanzara por mi cuerpo pero mi pierna estaba perdida_ Reviso la cara del sacerdote buscando un rastro de pena o tristeza pero no detecto nada de eso. Odiaba que sintieran conmiseración por ella y su condición.

_¿Y cómo llego ese artefacto a un noble del rango de tu padre?_Interrogo Velmor mientras apuraba sus pasos al callejón de los joyeros. Es mediodía y la mayoría cerraron sus tiendas para comer.




_Un mestre del gremio y su aprendiz fueron acusados de pertenecer al Sindicato. Por eso fueron arrestados por la guardia de mi padre_Satine chasqueo la lengua con desaprobación. Su madre y hermanas estaban horrorizadas pero su padre sentia curiosidad por todo lo relacionado con el gremio._Ellos se ofrecieron a hacer una prótesis a cambio de su libertad, mi padre accedió con tal de no tener un deforme en la familia._ Su padre le habia levantado la falda mostrando su “defecto” a los hombres que la estudiaron como si fuera una pieza mecánica a arreglar, el aprendiz tenia unos ojos cálidos aún lo recordaba._Crearon la prótesis en tres etapas al parecer era mas complicado de lo calculado. Tardaron 15 ciclos completos. Mi padre siguió todo el proceso, mi madre no estaba feliz con eso_ Los gritos de su madre era apagados por las amenazas veladas de su padre de devolverla a sus padres, al Fuerte de Ceymmerian. Un lugar perdido en Loth donde irónicamente nada crece.

_Tres etapas_Repitio su asistente asimilando las palabras, trago con terror. La miró con desconcierto._ Eso quiere decir que te despojaron de tu pierna enferma en tres_No pudo terminarlo porque vomitó en un rincón del callejón para repulsion de los transeúntes. 




_Si, primero el pie después media pierna hasta la rodilla_Aclare señalando mi rodilla, subí mi mano hasta el nacimiento de mi muslo_ Y luego hasta acá_ Velmor siguió vomitando, sus espasmos le recordaban a su madre rogando que no lo hiciera. Ella misma gritando de dolor para luego vaciar su estómago sobre el aprendiz de ojos mansos, que la sostenía con gentileza mientras ella rogaba y amenazaba con torturarlo de las maneras más viles. El aprendiz de la cadena nunca le contestaba seguía las órdenes de su maestro. 

Espero que Velmor se recupere de su delicado estomago. Trataba de olvidar esa época de su vida tal vez por el dolor o porque después de que su nueva pierna estaba totalmente adherida a ella. Maestro y aprendiz se marcharon para no volver, su padre cumplió su palabra. Una Satine de 16 años quiso ser aprendiz e incluso le rogó a su padre poder irse a la Republica libre para estudiar. Tanto el maestro como su padre se negaron indignados por ese  atrevimiento. La joven suplicó al aprendiz que intercediera pero él solo dejó de mirarla como si no existiera. Los años que le siguieron Satine solo quiso unirse a la corte, la ambición por el poder fue lo que lleno sus días. 



Siguieron caminando en silencio, el callejón de los joyeros estaba limpio, los talleres tenían paredes blancas o amarillas dependiendo que tipo de material trabajaban. Blanco para los mejores en su oficio y amarillo para quienes trabajaban para los ciudadanos comunes y nobles de rango bajo que no accedian a la corte.

Recorrieron varios  lugares  sin mucho exito, la mayoría de los proveedores aseguraban que su mercancia era auténtica, los joyeros se negaban a revelar cualquier dato. Ni las monedas doradas lograron que recordaran nada. 

Entraron a una tienda con el cartel con una araña dibujada en plata, el lugar es espacioso y la mercaderia estaba exhibida en estantes limpios de color caoba. Nada  tenia etiquetas como si la dueña del lugar quisiera guardar celosamente cada secreto de su oficio. Una mujer con el pelo revuelto y sucio apareció del fondo del negocio gritando algo en un dialecto montañés. Su rostro es reconcho y sus anteojos se encontraban enganchados en su nariz rota. Los miro sorprendida cerró tras de sí la puerta de la trastienda. Tenía puesto un delantal manchado que le quedaba chico por sus pechos y panza hinchados.




Velmor se acercó sonriendo, el sacerdote tenia la teoria que las mujeres feas son las más dispuestas a beber sus palabras y rogaban por su atención._Mestra estamos buscando a alguien que pueda ayudarnos con un encargo especial. Tus colegas nos señalaron tu taller como el indicado para semejante creación que nuestro amo nos encargo_Las palabras surgen como un río de miel que prometian miles de cosas. Satine se mantenía al margen ya que su mente se encontraba en otro tiempo y lugar._ Tenemos la orden de crear una réplica de la majestuosa corona de la amada Rosa dorada. Mi amo quiere agasajar a su amante con un regalo original_ El sacerdote sonreía desparramandoce perezosamente en el mostrador ofreciendo su mejor angulo a la mujer de rostro grasoso y lastimado por el acne.

_No hago  joyeria _ Contesto cortante. La expresión de hastío le resulto graciosa a la noble era la primera vez que Velmor era rechazado de manera tan tajante. 

El sacerdote uso sus poderes sin disimulo pero la mujer parecía inmune a la niebla rosa. El silencio incomodo lo interrumpio otra mujer que surgio de la trastienda esta cerro aparatosamente la puerta. 

_No sirve eso aqui_Dijo señalando las manos del asistente. La otra mujer tenia un cabello rojo brillante largo y su rostro tambien estaba lleno de cicatrices de acne. _ Necesito que termines con lo tuyo porque ya comisionaron dos nuevas_ Dijo de manera autoritaria a la mujer fea esta solo murmuro algo parecido a un insulto marchadose._En cuanto a las replicas creo que estan el lugar equivocado_Dijo mientras le mostraba una moneda de plata con el viejo escudo de la armada carmesi. Las monedas viejas se utilizan para negociar todos los negocios ilegales, una regla no escrita de la capital imperial. La mujer estaba dispuesta a negociar pero no iba a ser barato, nunca lo era.



Continuacion en El caos y la araña


31 ene 2023

La mano que sostiene la corona II



Continuación de La mano que sostiene la corona

El murmullo de las mujeres rezando incordiaba a Ophelya le recordaba a sus primeros meses encerrada en el harem de Silas. Desde el trono ambar tenía una visión general del salón principal, no era lo mismo que el palacio esmeralda: Faltaba lujo, limpieza y mejores cortinas. 

Su sacerdotisa Beatrize le indicó que su hijo habia sido convocado por el consejo de Loth, una mueca amarga hizo al saber que la negociación dependia de su cachorro.  

Finjio concentrarse en la viuda del traidor que pretendía venderle una inocencia que no existía. Las nobles se iban presentando y dejaban canastas de diferentes alimentos como tributos simbólicos de sus ciudades. Aburrido, aburrido, aburrido  pensaba mientras la  ceremonia inutil pretende distraerla. Zulficar tomaba el poder de Loth y ponía un punto final a la rebelión de esos granjeros que jugaban a ser nobles. 

Las sacerdotisas del templo fueron claras con sus informes sobre el estado financiero de la ciudad-estado, las arcas estaban vacías y los graneros llenos esperando el mejor postor. Se les acaba el tiempo. El hambre es el primer visitante en los tiempos de guerra.

La presencia de Darcio era una sorpresa desagradable; la madre imperial  se había convencido que su hermano estaba en el reino de las sombras de Cassia y no respirando en Loth donde su cuñado Silas lo había exiliado. Todavía le dolía su traición ahora más que nunca porque al verlo podia ver a su propio padre vuelto a la vida, giró su anillo de plata varias veces. Todavia podía escuchar los gritos de su padre obligándolos a sonreír o bailar de manera perfecta para ser notados en la corte. 

Todo había cambiado cuando Silas le regaló su primer hijo, entre sus brazos nadie podía lastimarla o darle órdenes. Su padre estubo feliz por un tiempo hasta que se dio cuenta que el poder lo tenia su hija y no él. 

Se erigió en el trono con firmeza, recordando cual habia sido la orden dada por su majestad, su hija. Retomar el control de  Loth de manera pacífica. Silas no temía en usar su puño de fuego, pero Elis caminaba prudentemente. ¿Porque puse la corona en la pequeña llama, sabiendo que mi lobo era quien mejor dominaba su peso?. La mirada de reproche de Beatrize le daba risa pero tenía que interpretar el papel de madre del Imperio. No deseaba  tener una sesión con ella de meditación. 





_Esta noche gran madre Imperial se hara un banquete en su honor_ Anunció la viuda. Su mirada permanencia estática como un ciervo resignado a la flecha del cazador. 

Por una puerta lateral ingresaron los miembros del consejo de Loth, con el odioso Darcio y su hijo.  El líder de ese consejo se situó junto a su hija mientras la muchacha miraba a un costado parecía que buscaba a su bebe pero, sus ojos se clavaron en el suelo mientras su padre hablaba_Bienvenida Madre Imperial, estamos felices de su visita y la de nuestro principe _Ferir de Volta se mostraba afable_ Mi hija olvido decir que el banquete también es para honrar al nuestro nuevo regente, el príncipe Zulficar_ Los rezos de detuvieron abruptamente, los hombres del consejo reprendieron discretamente a sus esposas pero ninguna siguió. 

_Acepto sus tributos con la bendición de la Luz del poder que ilumina nuestro gran Imperio_ La voz de la madre imperial es dramatica_ que Cassia colme a Loth con buenas cosechas y fertilidad su tierra. Mi hijo Zulficar dará su mano a la justicia y el orden que esperan. Espero que gobierne esta tierra por muchos ciclos_ La mirada de los nobles subversiva deleito a Ophelya.

_Justicia, Madre imperial es lo que estas tierras necesitan_ Dijo en tono áspero. Esperando una respuesta Ferir situó su mano en la daga en su costado. En su vida la madre imperial habia sido amenazada muchas veces por concubinas, nobles y hasta el mismo Silas. A diferencia de la mayoría de las personas, las amenazas hacen que su cuerpo se llenará de energía como una tormenta eléctrica en su punto más alto. En una ocasión, Silas había obligado a la madre de sus dos hijos a tomar un narcótico que en cantidades excesivas podia ser mortal. Ophelya tomó todo el frasco ante la mirada atónita de la corte y el emperador. Esa noche concibieron a Neron, su tercer hijo. 

El mayordomo intervino aplaudiendo con fuerza _El banquete sera a la noche, por favor sus majestades los acompaño a sus habitaciones_ Con voz impostada, acompaño a Zulficar y al séquito de la madre imperial al interior del palacio. 

El príncipe se encargó de la guardia personal alejándose de su madre que intentaba sacarle información. En la habitacion asignada Ophelya ordenó que la dejaran sola con Darcio. La sacerdotisa personal mordió sus labios pero se retiró con las damas de compañía, cerró la puerta pero permaneció pegada a ella. Su labor de mantener a flote la mente en caos de su empleadora se volvía cada día más exigente. Maldecía la orden de la joven emperatriz de alejar a su madre de la corte. 

_¿Como? ¿Como un niño se hace llamar el león vengador y hace una rebelión?_Increpó la madre imperial, caminaba de un lado a otro como un lobo midiendo su presa. La guardia obsidiana había eliminado a la mayoría de los aliados del traidor pero no a Ferir de Volta. El  mayor instigador que la rebelión tenia.





Su hermano se mantenía distante con la mirada baja esperando que la mujer se desahogara._Se suponía que ibas a tener el control de esta tierra! Se suponía que ibas a ser uno de los dedos de la dinastía!_Grito, sus mejillas cubiertas de espeso maquillaje se volvieron rosadas y el sudor le deba un aspecto sucio. 

_Querida hermana, el león era tu sobrino y mis manos fueron rechazadas por tu querido lobo_ Respondió extendiendo sus brazos como esperando un eminente ataque, su tono pacifico exasperaba a la madre imperial_ El imperio tiene que entregar una semilla para que Loth ceda su trigo_

La madre imperial comenzó a golpear a Darcio con rabia, gritando frases sin sentido. El mayordomo apenas se inmutaba por aquel arrebato, parecia una brisa veraniega tratando de derrumbar un roble. Las lágrimas y la saliva habían terminado de arruinar el maquillaje de la mujer como una máscara deforme. _No otra vez, van a alejarlos de mi_ Suplico aferrándose a la cintura del mayordomo que la miraba con irritación. Esa era la mujer que las sombras temían y las flores obedecían. Darcio la levantó todo lo que la joroba le permite colocándola en un divan, amaso sus cabellos entrecanos de manera torpe. Nunca entendió como Silas habia aguantado a su hermana. _Ese perro de Ferir y la puta de su hija, los quiero vomitando sangre en el ciclo del Conejo_Ordeno tomando las manos de su hermano.

El mayordomo se deshizo del agarre en un movimento elegante. Por la ventana podia verse los colores ocre del atardecer, el cielo esta despejado algo inusual en esa epoca del año. 

_Esto no es Morthyth, Madre imperial_Dijo en tono distante. Ser un exiliado de la capital imperial no le impedia tener información de lo que pasaba en el resto del Imperio. Se preguntaba que acción tomaría el flamante Conde de Belial cuando sepa el destino de su suegro._Las viejas costumbres son las que hay que aplicar, alianza por matrimonio. Un vástago de la dinastía y la fértil Loth será la paz de ambos_ 

La expresión amarga de la madre imperial lo divertía y preocupa, nunca habían sido sus hijos sino hijos del Imperio. Peones de la dinastía sujetos a lo que el Imperio exigía, matrimonios, alianzas y hijos. _Como puede crecer una semilla noble si en el suelo está la maleza?_ Contestó amargamente. 

Darcio sonrió de manera complice mientras arreglaba las trenzas  desechas de su hermana_Por supuesto, se arranca la maleza con cuchillo o veneno y si el suelo no da fruto se busca otro. Loth es generoso y sus hijas fértiles _La resolución del mayordomo hizo reir sonoramente a la madre Imperial, Ya era de noche, las lunas fantasmas estaban asomando por el horizonte. Una tormenta aislada se esta formando opacando el cielo azul oscuro, en alguna parte del palacio el bebe del león vengador llora en los brazos de su nodriza mientras su madre grita desgarrando sus vestidos de duelo.