24 jun 2024

Primavera en su boca

 




Continuación de Cada hilo esconde una lagrima


Siete noches antes del fin del ciclo de la serpiente


El olor de alcohol le quemaba la nariz, en el fondo de la habitación había un brasero con incienso de la mejor calidad pero no era suficiente. El taller de taxidermia de la emperatriz tenía ese olor característico de putrefaccion enmascarada con perfume cortesano. 

Los techos son altos de roble oscuro en los numerosos estantes decoran las paredes, cientos de aves, zorros, conejos y roedores del continente. Desde los ocho años la joven emperatriz comenzó su hobby, como una manera de complacer a su madre, la nigromante y a su padre, el cazador. Sin embargo, se volvió una manera de entender el mundo que la rodeaba. Una forma de asegurarse que su corte entendiera su lugar en el palacio esmeralda. 

En la mesa de trabajo tenía el cuerpo de un buitre carroñero de Belial, que su nuevo amante cazo en una chimenea de las forjas imperiales. Las plumas del animal estaban maltratadas, sucias de carbón. La vísceras del ave estaban en un cuenco plateado junto a los instrumentos de taxidermia. Elis disfrutaba del silencio y la ausencia de ojos curiosos en su taller. La presencia de las sacerdotisas en el lumbral de las puertas expectantes a una señal de su soberana son un recordatorio que nunca estaría del todo sola. 

Un tintineo mecánico se acercaba a la puerta, Elis ya podía escuchar la voz de Lady Satine cargada de cansancio mal disimulado y ironía. Levantó la mano sin despegar la vista del ave, tendría que ponerle otras plumas. 




Lady Satine se paró a su costado, sus manos se encontraban aferradas a la falda de su vestido, desprovista de joyas o cualquier otro tipo de lujo. Su premisa de modestia es extremista, como una forma de orgullo para distinguirse de las demás damas del consejo de las flores. El maquillaje sobrio y el leve olor a alcohol mezclado con jabón de lejía le recordaba a las novicias de Cassia. 

_Que puede ser tan urgente para interrumpir mi trabajo? Lady Satine_ Preguntó, sin dejar de estudiar las alas del buitre, los huesos no estaban rotos lo cual sería menos trabajo.

_Luz del poder, tengo noticias de Loth y de la marquesa Giska en Belial_Dijo extendiendo dos comandas imperiales. Uno era el sello personal de su madre y el otro era un papel manchado de verde y con un perfume dulzón. 

Las sacerdotisas cerraron las puertas tras ellas con una expresión apremiante. Se quedaron afuera apostadas como dos guardias. Cuidando que nadie se acercara al taller. La emperatriz chasqueó la lengua. Noticias de Belial siempre amargaban su dia. _Primero las novedades que tiene mi madre y luego veremos que nos ofrece esa ciudad- estado_ Ordenó mientras preparaba los polvos secantes. 

Lady Satine abrió la primera comanda con rapidez, la caligrafía de la sacerdotisa Beatrize es angulosa y recta. Leyó la extensa carta de la madre imperial, al parecer Loth seria difícil de manejar a corto plazo. Repetía una y otra vez que la toma de poder de las ciudades-estado se había retrazado de manera impudente. El compromiso de su hermano, el príncipe Zulficar, debía acelerarse. Asi como el asunto de Mantor y su guerra eminente. 




Elis golpeó la mesa con la cuchara medidora _Mi madre sigue con eso_Comento con hastío. Satine siguió leyendo aunque los reproches con información seguían. Se preguntaba cuántas de las palabras de la madre imperial eran suavizadas por su novicia. Los fuegos de la traición aun ardian en Loth pero gracias a las familias aliadas pudieron apagarlos. De esa manera se regularizó la entrega del trigo y el maíz a las diferentes ciudades imperiales. Además avisaba que volvería a la corte cuando las nupcias del príncipe terminen. La noble sintió un regusto amargo con esa noticia. La corte de las flores es un caos sin su principal jardinera. 

_Si, seguro Mama porque Zulficar le encanta cuando estas cerca de él_ Murmuró con sarcasmo. No es la primera vez que la luz del poder se sentía agobiada por las palabras de su madre._Informale a la corte de las flores de la decisión de mi madre y del compromiso del Príncipe. Llama al Zorzal que reúna al consejo de hierro, van a preguntar por las provisiones de Loth_ Estableció mientras terminaba de limpiar las plumas del ave.

_Si, Majestad_ Contestó Satine de manera automática. El compromiso de uno de los príncipes era la excusa perfecta para identificar a las damas solteras de la corte con ambición. Tendría que hacer una lista de ellas. Anotó mentalmente la noble.

Guardo la comanda en uno de sus bolsillos. Las comandas imperiales después de ser comunicadas dependiendo su importancia, se transcriben en los cuadernos de palacio que corresponden a la corte, consejo o guardia. También se almacenan en la biblioteca imperial en la zona de registros de tiempo de cada emperador. O se queman para salvaguardar algo que amenace la paz imperial. 

_Ahora que dice mi prima? El conde de Belial entendió su lugar en este Imperio?_ Pregunto Elis mientras seleccionaba las plumas que iba a reemplazar. Sus manos se movían con vacilación. 

Al abrir la carta Satine reconoció la caligrafía. La carta de su novicia Moira era un ejemplo de diplomacia y como las sacerdotisas de Cassia tenian la paz del continente. El relato de la caída del Conde Aleister tenía varios huecos por decirlo de alguna manera. Lady Satine le leia como siempre con un tono monocorde pero su mirada habia temor y preocupación. La emperatriz se preguntaba si la salud de Katerina estaba comprometida. Sin embargo no podía darse el lujo de preocuparse ya que tenia otros que ocupaban su mente._ Podría decirse que ya tenemos a Belial en nuestro control_ Expresó la luz del poder. La plumas que habia elegido estaban arruinadas por su puño, las habia aplastado sin darse cuenta. 

_A un precio elevado, su majestad_Contesto la noble de manera inconsciente. Agacho la cabeza con verguenza_Disculpe, Su Alteza. No tengo derecho a cuestionar a ningún miembro de la ilustre dinastía. Ni sus sabias ordenes_ Dijo en tono lastimero. 

La emperatriz despidió a la noble con un gesto, se canso de su voz y su presencia_No quiero ver a nadie hasta mañana. Nadie_Ordeno gélidamente. 

Incomoda, Lady Satine se despidió, se apresuró a desaparecer del taller. Disgustar a la soberana en ese momento era un movimiento suicida. Cerró la puerta detrás de ella indicandole a las sacerdotisas que la emperatriz quería soledad. 

No quería lamentar la muerte de un traidor. Los recuerdos y su propio corazón confunden a la emperatriz que miraba el cielo despejado desde la ventana alta del taller. El sol nunca llega directamente al recinto, sus obras se degradan al contacto de los rayos solares.

Podria olvidar alguna vez lo que sentía? Era la pregunta que la mantenia despierta cada noche. Aunque el Imperio exigía sus manos y sus ojos no era suficiente. En los momentos de descanso, su mente volvía a esos dias de sol y rios claros. A una Elis sin el velo de oro, solo Elis. Donde queda ella en todo esto que su madre planeo? El poder de la dinastía que poco a poco moría. Sería su hermano mayor quien traiga el nuevo niño emperador? 

La mente de la emperatriz se volvió un coro de voces discordantes, llenas de temor, ira y paranoia. Con su madre lejos no disponía de la sacerdotisa personal que pudiera poner un orden al espiral de confusión. 




Con cuidado de no hacer ningún ruido salió por la puerta lateral del taller. Esta conduce a uno de los patios interiores de las habitaciones del harem. Tenía unas horas hasta que las sacerdotisas la encontraran o Lady Satine se quedara sin excusas de su desaparición. Camino despreocupada por el sitio, las plantas estaban secas y las hojas se acomulaban en el piso. La entrada a la sala de las delicias estaba entreabierta. Esa sala como toda esa área del palacio estaba abandonada. La ineficiencia del mayordomo Zorzal es notable pensar que su propia madre lo postuló para el puesto. 

Las alfombras multicolores llenas de polvo, los enormes almohadones continuaban desperdigados por el salón principal. Antes en ese lugar rebosaba de vida y belleza, se alimentaba de las cientos mujeres entregadas al harem. Recordaba con cariño su infancia llena de juegos con sus hermanos y primos. Los dulces robados de las cocinas ante los retos de frustración ya que los hijos del emperador son los pequeños gobernantes del palacio. 

El perfume a madera quemada y hierba buena alertó sus sentidos, era una pena que solo tenia su daga. Cuando el principe Kanghui la ataco pudo esquivar la estocada con elegancia. Ambos se miraron con desafio aunque la emperatriz le perturbó la idea que ese hombre pudo estar tan cerca de ella sin que lo pudiera detectar.




El joven príncipe arrojó a un lado la espada corta, alzó sus manos mostrando que la pelea sería sin armas. Una pelea justa. Chasqueo sus dedos y las llamas surgieron de sus dedos. Una pelea de dominios. En el Imperio, la pelea de dominio es exclusiva para un solo momento. El torneo de la corona. 

_Quiero que me enseñes a usarla_Dijo el principe señalando una pipa de agua de color ambar. Saco de su bolsillo un paquete de color azul, el perfume terroso intenso llegaba a Elis. Era flor de pantano. Una hierba narcótica prohibida en el Imperio. Tenia varias preguntas peor prefirió preparar la pipa que estaba sucia por desuso. Solo habia fumado en la pipa de agua tabaco azul en las fiestas de adultez de sus hermanos. No le gustaba la idea de probar algo nuevo con alguien como el príncipe. No confiaba plenamente de su amante, no era culpa de ninguno de los dos. Simplemente no le gustaba la posibilidad de ser vulnerable. Es un pensamiento estupido se decia a si misma pero no faltaba a la verdad. 

Después de quemar varios dedos y destrozar algunos carbones pudieron recostarse en las alfombras agotados. El perfume herbal de la flor del pantano se extendía y se pegaba en la piel. Elis sentía que estaba sentada en la arena, sus manos le ardían así como sus mejillas. 

Kanghui fumaba con total naturalidad disfrutaba del desconcierto y miedo de la emperatriz. Su captora. Sus ojos la estudiaban entre fascinación y desafío.

De la nada, un gato atigrado apareció en la fuente del patio. Se puso a tomar agua con tranquilidad. _Este era el harem de mi padre, o una parte de el_Dijo Elis ante el silencio hermético del principe_Hasta los 12 años viví acá con mi madre y mis hermanos más chicos. Después tuve mi propia habitación con mis damas de compañía. Mis maestras me contaron que en Thai-Shum todos viven juntos. Todo el tiempo_ Una parte de ella no había creído que tantas personas podían dormir en un solo lugar, comer y estudiar en un mismo salón. 




El príncipe se acostó cerca de la emperatriz con un suspiro_Solo los nobles pobres hacen eso_ Aclaro con molestia. El felino se esconde en la maleza y las hojas caídas para poder cazar los gorriones que se posaban cerca de la fuente. _ Hace muchos años, antes que naciera mi padre. Cuando el Kaiser enfermaba de muerte, todos los candidatos a Kaiser vivían juntos en un salón por un ciclo. El que mejor soportaba aquella prueba, era nombrado heredero._Explico. Miro sus muñecas ocultas por su ropa._Cuando le toco a mi honorable bisabuela. No había herederos para llenar el salón. Solo ella, con mi abuelo en su barriga_ Volvió a tomar otra calada de la pipa._Lo mismo paso con mi padre. Solo él estuvo en el salón _ El gato atigrado se preparó para el salto pero el gorrion voló lejos de él.

_La Dama Hierro, Yohan_Contesto Elis con cierto recelo_Ella si supo mantener su palabra y sus manos en los hilos de su nación _Dijo para si misma. Le resultaba graciosa la predicción de la madre de las sombras de Thai-Shum. Creía realmente que iba a ver al imperio en ruinas. 

_Le reconozco que siempre tuvo a sus enemigos entretenidos con espejismos de oro o quimeras imposibles_Dijo Kanghui con dureza. Ambos se mantuvieron en silencio. El gato atigrado estaba determinado a capturar a un gorrion mientras una docena de palomas se encontraban a metros del felino. Elis se acurruco en el pecho del príncipe quería dormir por mil años. El joven la abrazó y jugó con sus cabellos hasta que el narcótico hizo efecto.


11 abr 2024

Una noche cualquiera en Thai-Shum II



Continuación de Una noche cualquiera en Thai-Shum

 _Entonses te contrato la pequeña Arcyla_Concluyo el oficial Kamoho. La capitana le contó la misión que se llevó su barco, tripulación y su voluntad. El nombre de su hermana y el velo verde que portaba le daba una seguridad a su historia. No estaba segura de soportar un interrogatorio más. Todo sea por desviar su mente de los recuerdos, de otra Hipolita y otro Kamoho.

El secretario escribía sin despegar los ojos del escritorio, entregando las comandas a su oficial con reverencia. Firmó algunas y otras se las devolvió con un gesto tranquilo.  

_No vale la pena que nos ejecuten, solo somos meros peones_La capitana sentía un cansancio grande como su desesperanza. Nunca había sido buena con las palabras, solo lo que podían alcanzar sus manos valía. Siempre fue así. _Fedra está como garantía de pago del Imperio, necesito recuperar mi barco_ Omitio que la general es miembro de la guardia obsidiana. Una parte de ella sentía que toda la distancia y el tiempo habian tallado un abismo entre ellos. Tal vez subestimaba los recuerdos o el rencor de su exnovio. O el peso de la culpa en su corazón. 

El oficial coloco la pluma en el tintero sin dejar de mirarla, sus ojos negros como la ultima vez. Sus palabras volvían a ella, Puedo estar seguro de pocas cosas pero, solo sé que vas a sobrevivir sea cual sea el precio. De golpe, Hipolita podía recordarlo todo. Incluso las cosas que creía que eran un error en su mente. El uniforme de la guardia especial resaltaba su boca fina y la dureza de su mentón. La máscara blanca esta a su derecha y el tintero a la izquierda en perfecta alienación. 

_Una ejecución es mucho papeleo_Dijo con voz gélida. Comenzó a llover suavemente oscureciendo la habitación, esa media luz ocultaba la expresión de culpa de Hipolita._La chica, la de las llamas, es de interés para nuestro Kaiser_Continuo mientras esperaba que el secretario terminara la siguiente carta._Bah, no nuestro Ilustre monarca Tohiba. Si no, su reverenda madre Yohan_ Torció la boca con disgusto. 




_Ese vejestorio sigue en pie?_La capitana no pudo evitar decirlo. Era sabido desde la costa soleada de Tamaran hasta la bahía Silenciosa del reino de Mantor, que el gobernarnte real de Thai-Shum es la reina madre Yohan de la dinastía del tigre. La octogenaria abuela del Kaiser Tohiba hizo una promesa que iba a ver pasar emperadores de la dinastía esmeralda como dedos tenia en su mano izquierda. La coronación de la luz del poder fue la número tres, se solía apostar cuando era el ciclo que la madre Yohan vería a los ojos a la Diosa Cassia. 

Ambos sonrieron parecía que nada habia cambiado, por un breve momento sintieron alivio. El secretario desapareció por una discreta puerta de madera. El sonido de la lluvia sobre las piedras del patio es un arrullo dulce, embriagante. Apenas podía distinguir los rasgos de su ex novio._Finalmente pudiste comprar Araña de Mar?_Pregunto esperanzado. 

_No _Respondió con amargura. Hipolita no podía evitar la amargura tomará su voz_En el momento que tuve el dinero, se habia convertido en un barril podrido._Siguo. La pena de ver a la nave que le habia dado todo ser un despojo de decadencia fue grande._Thanatos es_Recordo que habia perdido su tripulación_ era mi primer oficial_

Kamoho apreto sus labios, reprime sus palabras como siempre. Pensó Hipolita._La nostalgia no trae ningún beneficio_ Dijo para sí mismo._Trabajando para el Imperio, eso si es una novedad_La capitana hizo una mueca de vergüenza. Trato de reír pero recordó como se unió a la tripulación del Cobra Dorada dejando a Kamoho atrás. Una bolsa de oro había sido todo lo que necesitaba para romper con su amor y sus promesas.

_ Cuál es el precio para seguir nuestro camino?_ Pregunto la capitana sin rodeos. Tal vez Kamoho es oficial del reino pero en el fondo era un pirata de la Isla como su padre, como ella. Imperio o reino, la lealtad estaba con el oro y la plata. 

El suspiro de decepción del oficial fue lo unico que Hipolita pudo captar en la penumbra de la habitación_Nada te cambia Tali_ Podia oir como la lluvia continuaba sin pausa, inundando el patio_Mucho tiempo pense que tu ambición te movia y eso querias que los demás pensaran. Pero me di cuenta_Hizo una pausa, la capitana podía sentir su mirada llena de lastima_Siempre fue miedo. El hambre, la plaga. Te perseguía no importa a que puerto atracaras, cuanto oro o barcos estaban en tus manos. Nunca va a ser suficiente_ 

Hipolita quería gritarle pero le faltaban palabras para explicarle que desde su infancia hasta ahora la supervivencia habia sido su estrella guia. Todas sus acciones eran para y por seguir un dia mas. Tal como su madre les enseño a ella y a Arcyla. Como soñar con otra cosa? 

Un haz de luz seguido del sonido de unos tacones hizo girar a la capitana, una mujer de vestido ajustado entró a la oficina. Detrás de ella estaba una sirvienta con un bandeja con un juego de té color verde y dorado, la luz cálida lleno la habitación. El oficial tenía una expresión entre divertida y confundida abrió la boca pero la mujer hizo un gesto lánguido, la sirvienta dejó la bandeja sobre la mesa y salió de la oficina. 




_Kaho, es hora del té._Dijo mientras servía un líquido humeante en las lujosas tazas. Sus manos son delicadas, blancas y con una manicura roja como su vestido. Se tomo unos segundos antes de servirle a Hipolita que simplemente le agradeció con un gesto._Kaho es diligente con su trabajo pero a veces olvida de serlo con su familia_Siguio mientras se sentaba en el borde de la mesa. El perfume a hierbas cortadas del té se mezclaba con el incienso del perfume de la mujer._Soy Chitorah, primera dama de la casa dragon_Kamoho aclaró su garganta con una mirada significativa que Chitorah ignoro por completo._Y usted es?_ Interrogó estudiando sus ropas sucias y quemadas. Hipolita devolvió la mirada con altivez, si la situación hubiera sido otra, hubiera contestado como lo hacía en los bares portuarios. Pero no quería arriesgarse a comprometer más su situación. 

_ Capitana Hipolita de Chian, dueña del Errante_Contesto escuetamente. La respuesta no conformó a la mujer de rojo que se tomó sorbos cortos sin dejar de mirarla. Quería decirle que nada tenia que temer. Ella era parte de un pasado sin ningún atractivo, una experiencia amarga. 

El oficial le sacó la taza de las manos de Chitorah con un gesto indolente, tomó unos sorbos y hizo un gesto de disgusto._Me olvido que lo tomas dulce_Acoto devolviendo la taza a la mujer sonreía seductoramente_Creo que esta entrevista llego a su fin_Declaro Kamoho, detrás de la capitana dos oficiales que la esperaban_Mañana sabrán el pago por el incidente en la rivera del rió _La capitana asintió sin decir nada, entendía que tendrian esa noche para planear un escape a tierras imperiales. 

Siguió a los oficiales en silencio que la escoltaron nuevamente a la habitación donde la prodigio de fuego dormía por las fiebres del veneno. Fedra se veía mejor pero el cansancio en su rostro así como el vendaje en todo su brazo era imposible de ignorar. 

La general le explicó de manera escueta que Carmilla era alérgica al antídoto del veneno, asi que tardaría más en recuperarse de lo previsto. Le describió como las sirvientas que las curaron se gritaron por media hora acusandose mutuamente  de ineptitud hasta que descubrieron que la pródiga no toleraba el remedio. En ese lapso Fedra apenas podía hablar ya que el veneno la incapacitó de una manera, maravillosamente efectiva. 

_Quieren a la prodigio_ Dijo la capitana mientras se sacaba las ropas quemadas y se ponia las tunicas limpias que les dejaron._Si tenes algun plan seria momento de usarlo_ Tenia la esperanza de que el verde de Cassia las esperaba en algun rincon de este lugubre lugar. 

Fedra se recostó en una de las mantas, en cada movimiento una queja. El cuerpo le dolía como nunca._ Lamentablemente, vamos a tener que contar con las buenas relaciones diplomaticas del Imperio con Thai-Shum_ Dijo en tono acido.

Escucharon gritos en barokes, tambien una docena de personas corriendo de un lado a otro. El tono apremiante de las palabra pusieron en alerta a las mujeres. Hipolita se pego a la puerta de madera desgastada para entender. Miro con extrañeza a la general que estrujaba con violencia su manta_Que dicen? Capitana?_ Interrogó apremiante.

_No estoy segura_Confeso Hipolita confundida. Temia que su conocimiento del idioma fuera realmente ineficiente_Hablan de guerra y Imperio_


Continua en El sonido del mar prohibido


12 feb 2024

Una noche cualquiera en Thai-Shum



Continuación de El festival de las bestias

Se decía que el viento en Thai-Shum cargaba con los secretos de sus ciudadanos. En la frontera que llegaba al río principal, se encontraban disimulados por la vegetación los puestos de vigilancia. Desde hacia 6 km seguían una embarcación que parecía estar a la deriva con sus tripulantes apenas visibles. 

Fedra y Hipolita confundidas sospechaban de la prodigio que sonreía de manera maniática. La capitana podía sentir los ojos de los soldados escondidos, las máscaras coloridas le dio una idea donde estaban. Fedra trataba de interrogar a Callista que saludaba con desparpajo a sus vigilantes como una estrella a sus admiradores. Una serie de máscaras  se asomaron por las ramas bajas, tentadas por la curiosidad o dispuestas a atacarlas. Fedra tomó uno de los remos y se los arrojó, pero las máscaras desaparecieron antes que el remo llegará a su objetivo. La prodigio chillo ofendida antes de poder hacer algo, una serie de ganchos de abordaje se clavaron en el barco. Arrastrandolas a la orilla. Hipolita, desarmada y agotada por el viaje, miro los ganchos con resignación. Si los sacaba el barco estaría lo suficientemente dañado para hundirse sin remedio, si no los sacaba serían capturadas por los dueños de las grotescas máscaras en la orilla. Morir ahogadas o lo que les esperaba en la orilla. Sentía la tentación de arrojarse por la borda abandonando a la prodigio y a la general. Pero era tarde para eso, muy tarde. 

Las mascaras de color rojo, negro y blanco se acercaron a la orilla mostrando cuerpos con tunicas negras. Es imposible de saber si son hombres o mujeres ya que las figuras parecían ligeras como pájaros posados en las ramas pero lo suficientemente fuertes para arrastrar al barco a la orilla sin esfuerzo. La pródigo saltó a la orilla, uno de los enmascarados la capturó en el aire atrapándola en la arena oscura. Una columna de fuego surgió de sus manos atadas que derribó a la mayoría de ellos, dejando malheridos a varios y una pila de cenizas en donde estaba su captor. 

Las flechas volaron a todas direcciones hiriendo a Callista que comenzó a incendiar el bosque, la playa y el río. Fedra desesperada trato de parar a la muchacha pero las llamas rodeaban todo como una marea inexorable. Pudo llegar a ella, sacándole las flechas envenenadas pero el daño ya estaba en curso. 

La capitana grito desesperada, conocía el idioma berokes de la zona de Thai-Shum _VA A INCENDIAR TODO!_ El ataque paró y las máscaras miraron un punto en el bosque. De ese punto surgió una mascara blanca con cuernos largos y colmillos, la figura estaba vestida con una túnica negra y cargaba una espada corta. Si caminaba en la graba de la playa no podian oir sus pasos, como una criatura de fábula se acercó a las tres mujeres. La prodigio gemía de dolor, las llamas se aplacaron indicando que el veneno avanzaba en su cuerpo. _Permitanos seguir nuestro camino a Tamaran, no volverán a ver nuestra bandera en su río _Pidió la capitana en ese idioma. Rogaba que su pronunciación fuera aceptable aunque hacia varios años que no practicaba.

La figura de cuernos se inclinó ante Callista que escupía espuma rosa, el veneno seguia cobrando uno a uno sus sentidos. Un chasquido metálico desenvainó y hundió la punta de la espada en una de las heridas ante la mirada resignada de la general. Sentia pena por la agonizante muerte que le esperaba a la demente. Sin embargo, estaba más preocupada por su propio destino. Thai-Shum era conocido por ser el país donde los forasteros se convertían en sombras. 

La prodigio se retorció en el suelo zafando de los brazos de Fedra, el fuego a su alrededor mermo hasta desaparecer, dejando árboles calcinados en la rivera. Hipolita vio la respiración pausada de la joven viviría por ahora.




_Por el ataque, se tiene que hacer un pago_Dijo la persona de la máscara blanca. Su tono del lenguaje es áspero parecido a una bebida amarga_Son invitadas en nuestra tierra. Hasta que se dictamine el pago_Guardo su espada de manera elegante. 

Hipolita quería reir, de manos rebeldes a manos extranjeras, era un juego perverso de Thassa y Cassia poniendo a prueba a sus hijas. Miro el río ¿Cuánto podría aguantar nadando hasta el puerto mas cercano a Tamaran? Si es que llegaba tendría que explicar que paso con la prodigio y la general. El Imperio tenía sus manos y oídos en cada rincón del continente. No tenia deseos de ser buscada otra vez por su hermana menor, era un pensamiento que prefería enterrar en lo profundo de su mente. Ayudo a la general que veia con temor. 

Cargaron a Callista turnando hasta que sus anfitriones les dieron una mula, ataron a la prodigio a la montura y ellas al cuerpo de la chica. Los nudos eran pequeños y intrincados si tratabas de zafarte se apretaban a la carne. Fedra sudaba del esfuerzo, tenía un rictus de amargura que se profundizaba a medida que se adentraban al territorio. La vegetación es selvática, de colores vivaces como un cuadro de muchos colores. Sin embargo, solo se oian los pasos de la mula y las prisioneras. Hipolita la inquietaba ese silencio sobrenatural, extrañaba el sonido del oleaje chocando con el barco o el correr del río sobre el lecho de piedra. 

Llegaron a un pueblo de casas bajas de color ocre, con techos cubiertos de musgo. Las puertas y ventanas estaba cerradas, al igual que el bosque que lo rodeaba estaba en un silencio sepulcral. Un pueblo lleno de sombras murmuro Fedra con los ojos inyectados en sangre. La capitana vio el antebrazo con costra negra de la general, no moriría por el veneno pero sería una agonía larga su recuperación. Llegaron un edificio decorado con un estandarte negro y estrella roja, alli salio un sequito de hombres con pañuelos en la mitad del rostro y otro con un sombrero de ala ancha, tenia los dientes amarillos y una expresion de superacion en el rostro.

El oficial de máscara blanca se le acercó pero el hombre lo detuvo con un chillido, la diferencias de estaturas casi hizo reír a la capitana. Podía captar algunas palabras en berokes, Imperio, fuego y obediencia. Miro a Callista y Fedra ninguna de las dos podía ayudarla, dependia de ella salvar los huesos de todas. Los portadores de las mascaras las llevaron al interior del edificio mientras el hombre de dientes amarillos gritaba y gesticulaba con ardor. El interior es un laberinto de madera oscura y paredes sucias. El olor a humedad y resina quemada atontaba los sentidos, Hipolita tomó una bocanada de ese aire viciado. En su cansancio ese olor es familiar. Las dejaron en una habitación sin ventanas, sin muebles y con una pila de gruesas mantas. Al mismo tiempo entraron dos mujeres vestidas de verde claro que atendieron las heridas de Callista y Fedra. Los ojos oscuros de las mujeres transmitían enojo. La capitana sabia que Thai-Shum tenía en común con la Republica rebelde, el desconfiar de los extranjeros. 

Dos enmascarados se la llevaron hasta otra habitación, esta parecía una oficina improvisada, la ventana estaba abierta podía ver el patio interior de la casa, un lugar seco y desolado, solo estaba verde un árbol robusto que tenia hojas color bordo. Lupanar es su nombre y todo lo que daba ese arbusto es alucinógeno en medidas controladas, en exceso es un veneno letal. Un recuerdo la hizo mojarse los labios como si sintiera el sabor amargo de la raíz del árbol en su boca. 




_Tanto tiempo sin vernos, Tali_Esa voz burlona la conocia, es la misma que le contó del veneno de Lupanar. Dueño del olor a resina herbal quemada_Donde esta tu tripulación? Y tu barco?_Pregunto con dureza. Frente a ella estaba su ex prometido, Kamoho. En ese momento, la capitana Hipolita de Chian sintió verdadero terror. 


Continua en Una noche cualquiera en Thai-Shum II


21 sept 2023

El caos y la araña



Continuación de La mecánica de la telaraña

El olor a grasa quemada flotaba en el aire al atardecer, la calle de los artesanos poco a poco se vació de gente. La calidez en las paredes de piedra persistía como brasas en la capital imperial. Ese día era el último del ciclo, mañana sería un día de festejo de la llegada del ciclo del tigre. Familias, parejas y trabajadores caminaban entusiasmados a los puestos de dulces y cerveza después de una larga jornada. 

Lady Satine comía unos dulces ambar azucarados que le recordaban a su hogar. Valmor rompía las semillas de pistacho con sus perfectos dientes escupiendo las cáscaras como un vulgar borracho. No hablaron por un rato desde que salieron del taller de Victtorie, la artesana de cabellos rojos y mal carácter. Según la mujer las imitaciones de joyas de la dinastía era un negocio rentable en las cortes de Thai-Shum y Tamaran. Pero esas piezas nunca llegaban a los territorios del Imperio, por obvias razones. Quien envió esa corona fue un novato o era un traidor que sabía exactamente lo que hacía. Una perdida en monedas de plata concluyo la noble. Velmor se divirtio manipulando las emociones de Victtorie cuando esta bajo la guardia. Sin embargo, ninguna de las mujeres tenía información útil cosa que frustró a Satine. 




_Tiene sentido pero a la vez no lo tiene_ Dijo por fin Satine que terminó por devorar todos sus dulces y miraba con ansiedad la bolsa de semillas de su sacerdote_ No tenemos una respuesta clara, tampoco un culpable_Gruño. Cuando llegara al palacio tendría que asistir a las reuniones del consejo, reportar a la emperatriz y además comprobar si los nobles habían recibido lo que habían pedido. La falta de la madre imperial en la corte es evidente como peligrosa, tal como habia predicho la novicia Moira. 

El  sacerdote abrió otra semilla con los dedos con un ligero crack_La imitación fue echa por un joyero de Thai-Shum y fue comisionada como regalo a una amante cortesana del palacio esmeralda que, casualmente es donde se encuentra hospedado su príncipe heredero. Esa es una respuesta_Dijo comiendo la semilla con parsimonia. Se dirigen al palacio por el camino del comercio muy cercano a los puertos, a lo lejos pueden ver las velas de los barcos, los puestos iluminados y el olor a madera podrida mezclada con solvente._La otra puede ser que un miembro de la corte de hierro con conexion con Tamaran quizo hacerle un regalo a su exigente prometida y en su intención de impresionarla fue desastroso para la mujer_ Se escucha una multitud de voces del puerto, unos niños vestidos de amarillo-ocre corrieron hacia la muchedumbre saludando con la mano a Velmor que les entrego la bolsa con el resto de los pistachos. Una multitud avanzaba de un lado a otro, por el rabillo del ojo podia ver a su sacerdote guardar sobres en los pliegues de su abrigo asi como entregar monedas de plata y cobre a diversas manos. La red de informacion de la ciudad debía mantenerse a base de monedas y favores que Satine le resultaba molesto ser  ignorante. 

Ese camino hacia el palacio es el más largo, tortuoso para Satine pero Velmor habia insistido ya que tenia que “respirar” la ciudad. Ademas le debía el favor por el aceite de lirio cosa que lamentaba pero su pierna mecánica fallaría de manera desastrosa si no la mantiene de manera adecuada. 

_No hay pruebas. Ya lo dijo Zorzal “sin pruebas no se puede accionar”_Replico agotada la joven se preguntaba cuanto salían los palanquines que circulaban sin cesar por toda la capital. No debían ser caros. Comenzó a buscar uno vacío pero parecía que toda la ciudad desperto de un breve sueño para moverse frenéticamente. _Nuestra magnánima emperatriz no es tolerante a los juicios erróneos_ No quería tener que lidiar sola con las intrigas palaciegas que perdieron su encanto cuando su trabajo como dama de compañía se habia convertido en algo más que ostentar vestidos y riqueza. 

El consejo de las flores estaba fragmentado por lo sucedido en Morthyth y Belial. Las diferentes nobles tenían que enfrentar lealtades con la tierra que eran responsables y el Imperio que los protegía. Todas temían que sus parientes terminaran como la familia exterminada de Morthyth, asi como sus conexiones. La mayoría tuvo que partir de la corte sin títulos, ni territorios. Solo su vida y la promesa de no agresión al llegar hasta los límites del Imperio. Esos puestos no tardaron en llenarse con miembros de la familia Oshunm que demostraron que en la corte su importancia solo la daba la Luz del Poder. O la madre imperial que se encontraba en Loth extendiendo su puño de hierro. El compromiso del príncipe era visto como una jugada sensata pero otros temian que el primogénito de Silas se contagiara de la fiebre dorada de la corona como su primo el infame león de Loth.


 

_Querias resolver esto, es la solución que tenemos hoy_ Dijo Velmor con poca paciencia, una joven con una túnica naranja se acercó al sacerdote. Este le extendió una monedas de plata que guardo con una expresión amarga. La chica no es atractiva o esta arreglada como la mayoría de los devotos de Totheal._ Estamos en tiempos complicados como para fijarnos en detalles_La devota intentó tocar a Velmor pero se arrepintió alejándose con una expresión de amargura. Satine abrió la boca pero lo penso mejor, nada sabía del pasado de Velmor. Cuando le pregunto sobre su entrada al sacerdocio se limitó a hacer una mueca burlona diciendo que le permite disfrutar de todos los placeres. Sin embargo, tenía la misma expresión de resignación que la novicia Moira. Ella le dijo que aveces uno no puede alejarse de aquello que es parte de uno aunque lo odie. Se preguntaba si hablaba de ella misma. 

El sacerdote apuro el paso molesto tratando de poner distancia considerable entre el puerto y ellos. Una muchedumbre se habia juntado en la dársena sur del puerto, podían distinguirse las lanzas con lazos verdes y plata de la guardia de la ciudad. Los barcos que llegaban del Mar Srkar solian ser esperados por parientes y comerciantes por igual. Una suerte de noticias para el pueblo y tesoros a comerciar. 

Lady Satine le dio la carta de la novicia Moira con la esperanza que su novia le diera alguna pista de que sucede con la marquesa y el príncipe  Zulficar. Según la emperatriz ambos debían estar separados por el bien del Imperio. _La misión de lealtad en Belial va a terminar mal_Declaro la noble, eso estimaba la mayoría de las nobles del consejo de las flores_Es una jugada costosa reemplazar gobernantes en las ciudades-estado. Se van a perder territorios por ese capricho_ La tierra del fuego destructor es cuna de las armas del ejército carmesí, sin ellas y con ciudades-estado rebeldes. La luz del poder tenia que pensar muy bien donde sus manos se extienden. 



_No repitas las palabras de tu amante_Reto Velmor leyendo con aburrimiento la carta, como le molestaba los acertijos y dobles sentidos de las sacerdotisas de Cassia. Suponía que era una regla expresarse son laberintos dialécticos aunque fueran bonitos son poco útiles para la práctica. La expresión bochornosa de Satine le gusto. Zorzal opinaba demasiado de lo que la luz del poder debía o no hacer. Además que no era secreto que tenia sus intereses en que la marquesa volviera a la corte._Es tradición que el emperador cambie los gobernantes de las ciudades-estado, es su manera de dar balance al poder. En cuanto llegue la noticia de Belial o Loth, la corte y el consejo de las flores van a cambiar las alianzas y el poder va a estar en manos de quien cayeron en gracia. Diría que te mantengas  neutral y aproveches a hundir a Lorcas de Sidorel y a todos sus aliados. No escatimes recursos, no tiene que volver a levantarse._ Termino devolviéndole la carta. Sin agregar nada más, seguramente tendrán que esperar a una nueva carta de la marquesa o de algún noble que les informara que sucede más allá de la corte. Las sacerdotisas de Cassia tienen un hermetismo que había empeorado con los ciclos, las reemplazantes de Moira no eran las mejores informantes. Las calles aledañas al palacio estaban llenas de gente de todo tipo algo inusual para esa hora del  dia, los guardias de las puertas apenas se veían. 




Para ingresar al palacio se debe atravesar una de las arcadas de piedra que corresponden al norte, sur o oeste para luego cruzar una plaza y las escalinatas de piedra de esa puerta. Se abrieron paso entre la gente que intentaban ingresar o dejar peticiones en las arcadas para que alguno de los consejos las leyeran. 

Lograron cruzar la plaza esquivando ministros, nobles y sirvientes que llevaban cartas lacradas. La mayoría miraba a su alrededor con nerviosismo, hablando en susurros y ocultando sus manos en las mangas o en los amplios bolsillos de sus túnicas. Satine sentía un zumbido de incertidumbre que aumentaba al llegar a las escalinatas de piedra. Su sacerdote puso su cara de indiferencia, la misma que pone cuando algo lo preocupa. Habían ejecutado a la marquesa Giska en Belial? La muerte de un pariente de la dinastia podía provocar ese ambiente de incertidumbre y malestar. 

En el portal de entrada principal el mayordomo Zorzal se encontraba rodeado de gente, nobles de las diferentes naciones reclamaban su lugar en la corte. Los guardias los mantenían a raya mientras el mayordomo les ignoraba, estaba indicando el cambio de estandarte de las torres. Cada vez que un ciclo termina se cambian los estandartes de acuerdo al que inicia. Las telas amarillas serían reemplazadas por las naranjas del ciclo del tigre.

Un sirviente vestido de gris corrió hacia el mayordomo y le tendio un sobre lacrado con una llama y dos estrellas. Este hizo un gesto de afirmación a los sirvientes de las torres y se desplegaron en cada torre un estandarte verde con una estrella plateada en el centro. 

Satine y Velmor miraron esas telas ondear en el cielo que oscurecia por completo. Nunca en sus cortas vidas pensaron que verian los estandartes de la dinastía en el palacio. La señal de que que la guerra habia comenzado. El imperio declaraba la guerra.