2 feb. 2018

La mano en llamas


Antes de la locura y la sangre derramada, Silas tenía un amor. Era Ophelya de Jorfem, como las llamas de un hogar, su corazón. Pero no era suficiente, El era un mar tormentoso, oscuro y impredecible. ¿Qué puede hacer una dulce hoguera?
Meses pasaron, menguo el cariño y la pasión. El emperador era la destrucción y la joven esclava era la piedad de la diosa. La indiferencia es el peor de los verdugos y Ophelya quedo en su yugo. Poco a poco la amargura y el odio contamino su mente,
Nació la pequeña Elis, luz de su madre y su condena. Los susurros del harén eran un zumbido de animales sedientos de sangre y muerte. La única hija del Emperador viva a pesar de los venenos, mentiras y sogas que querían su cuello. La concubina de ojos cálidos era su sombra protectora, madre y exterminadora de enemigos.
En la recamara del emperador, este agonizaba mirando con sorpresa el determinado y bello rostro de su olvidada amante. _¿Me amas todavía? Mi Silas_ Pregunta con tristeza, mientras ve a su Señor sangrar _¿Pudiste olvidar mi rostro, mi lobo?_ El silencio era la única respuesta para la mujer. 

28 ene. 2018

La guardia Obsidiana


El palacio estaba en un silencio inquieto, el Mayordomo lo sabía. Los nobles no podían esperar a la joven emperatriz, poco sabían de sus planes.
El harem de Silas estaba vacío, luego de 500 años de ser la prisión de oro de miles de jóvenes de los confines del imperio. Los sonidos de seda y la fuente inagotable de placeres, ya no eran necesarios.
Ahora las concubinas juraban lealtad a la última hija del imperio. Los velos serán armaduras, los gemidos de placer serán gritos de guerra.
Fedra de Berimath, la nueva líder de la guardia obsidiana temblaba, la libertad era un sueño que pocas alimentaban. Ella sostenía la espada y el látigo. Un amor, nacido de la fe y lealtad crecía en su alma, por la emperatriz.
La sala de trono estaba colmada de rumores y nobles inquietos, las puertas se abrieron y la luz del poder toco todo a su paso. En su trono, llamo a la joven general. Esta se acercó como quien rinde sus respetos a la diosa Cassia.

Tocando su hombro izquierdo_Fedra de Berimath, ahora general de mi guardia personal_ Decreto la emperatriz_ La mano en la sombras y protectoras de la dinastía Esmeralda_ Los nobles aplaudieron con tirante cortesía. Mientras a la derecha de la portadora de la corona, la mano que arrebato la vida de Silas sonreía. 

20 dic. 2017

El ocaso de los amantes


Cuatro lunas pasaron desde la muerte de Silas, la corona espera su dueña como el esposo a su nueva esposa.
La joven luz, suspira con dolor. Quien porta la corona, se debe al imperio y nada más. Amante ingrata e hijo desvalido.
Rumbo a su coronación recuerda el verano y quien ato su mano a la de ella. Lejos de esa mano debía estar, pero ¿Quién puede borrar esos recuerdos?
Cierra los ojos, aún puede sentir sus dedos, el perfume de su pelo, sal y metal de las forjas, y la textura de su piel. ¿Cómo entraste en mí? ¿Por qué te deje avanzar? La emperatriz se pregunta, solo Cassia sabe cuánto evoca a su amado Alaistar, el infame conde de Belial.
Belial provincia rica en metal y pleitos, llena de hombres seguidores de Asteth dios del fuego y la ira. Torres negras con velos dorados y carmesí decoran la ciudad. Las forjas de Belial arden en las 3 estaciones, así como los deseos de su señor.
_Mi emperatriz_ Dijo Alaistar recibió su amada secreta, no veía la dorada corona o el poder de esa poderosa estrella. Solo tiene ojos para la mujer, toda ella generosa y perversa.
_Conde_ El tono imparcial era propio de una soberana, ella solo podía ver a un hombre que no podía sentarse a su lado.

El noble beso su mano con devoción, Elis sintió las llamas de Belial en su cuerpo, Maldito seas Asteth! Maldito sea tu hijo!

6 nov. 2017

El sueño dorado del traidor

Jean Paul Gaultier Couture S/S 2007

¿Dónde están los campos fértiles de Loth? Se pregunta un peregrino, angustia y terror siente en sus viejos huesos. ¿Dónde está el trigo dorado?
Guerra, dicen los hombres que anhelan la cabeza de la joven emperatriz.
El silencio violento se apodera de las mesas y el frío en las sabanas de los amantes. Una ira que solo la conocen los débiles y humillados. La misma que sed que pedía la sangre de Silas, se apodera de las manos y las palabras de quienes aman.
Las casas de piedra y árboles frutales orgullo de esa ciudad se ven sombrías.
Es Prior de Midas, primo de Silas quien envenena los corazones. Sus amarillentos ojos posaron sobre la corona y sigue su resplandor en sus sueños. Por el oro de Taraman, Prior condeno de hambre al imperio.
Sumisión, aconsejan los nobles de la corte. Temerosos de los ejércitos del Sur, la rebelión de los pobres y las miradas de las sacerdotisas.
Como el viento antes de la tormenta, todos sienten su inevitable pasar.
Presagio de un sol resplandeciente, el usurpador cabalga hacia las montañas de ámbar. Crea una victoria de sangre y oro bañara su cabeza. Sin notar que las rocas ocres se teñían de negro, lentamente el león vengador de Loth fue rodeado por la guardia obsidiana.
Rápidas como el viento del desierto, letales cual serpientes moriscas. La guardia oscura ejecuto al imprudente traidor. Su cabeza fue el trofeo de esa noche, para decorar los muros de la capital.
_Yo soy Elis de Azzel, Emperatriz del continente_ Clamo la joven. En sus ojos, la templanza de la madre pero en su voz las palabras de su abuelo resonaban. _Este es mi trono y mi corona quien dude, o repele de mí. Conocerá el frió acero de la hermandad de la sombra!_ Sentencio.

Los nobles, el pueblo y las sacerdotisas inclinan sus cabezas ante la Luz del poder.

15 oct. 2017

Más allá del mar de Zafiro


La isla Veremyn en el mar Srkar era un mundo dentro de otro. En el puerto del norte, las velas azules de los comerciantes de las islas hermanas se mueven perezosas, por el impredecible viento de la bahía Zafiro.
La plaza principal es el epicentro del crimen y los negocios de la isla. En su centro, la estatua de Thassa ama de los mares, ofrendas de plata y flores se amontonan a sus pies.
El susurro del continente se volvió un rumor como la marea, Silas el Emperador murió. Los comerciantes sonríen con ambición, la ruta de las monedas escondidas volvería a fluir como el rió Orath.
Desde las sombras inquietas del mercado índigo, una sacerdotisa de velo cobalto camina junto a otra de velo esmeralda. El sonido de sus pulseras acompaña sus ágiles pasos. Sus palabras eran  breves como las olas, ocultas por los muros del templo de la madre del océano.
El mayordomo del palacio aseguro con solemnes palabras, Elis de Azzel única hija del maldito emperador. Es la monarca del imperio, protectora de las fértiles praderas, cordilleras nevadas y ríos tumultuosos. Regidora de las ciudades de Loth, Morthyth y Belial.
_Espadas que señalan a la corona_ Murmuro la primera sacerdotisa _Cadenas sobre sus manos y pies.
_¿La semilla de Silas será fuerte?_ La pregunta era el miedo que las mujeres santas enfrentaban.
_Silas era el "noble destructor" pero su hija es llamada "la portadora de la Luz"_Repuso mientras vigilaba las puertas del templo.
Hombres sin fe, rodean el templo saben que ellas están ahí. Sin protección y sin armas para defender su honor.
Ambas se miran con tristeza pero decisión, tomaron las lámparas perennes y rezaron a Cassia y Thassa. Cuando los hombres entraron sonreían con maldad, peleando por cual sería el primero en mancillaras. Olvidando que Thassa era la dueña del templo, la madre de todos los mares y sus venenos.

Tomadas de la mano se bañaron en el fuego líquido, así como el mismo templo ardió. Demasiado tarde para escapar, los 50 soldados de fortuna fueron el tributo de la diosa de las aguas.

25 sept. 2017

Crónica de la casa Esmeralda


El continente de Reddthy era famoso por sus palacios de metal y sus templos de piedra verdosa.
Las sacerdotisas de Cassia: caminan, hablan y deciden el destino del imperio.
Silas, emperador bendecido con la demencia de su casa, clama por la cabeza de sus enemigos ocultos del Mar Srkar.  En las falsas paredes del palacio el Mayordomo principal, suspira con cansancio. Los viejos dioses castigan a la casa Esmeralda ya que, el abuelo de Silas jugo con el cuerpo de una sacerdotisa y sus hermanas sangraron por ella. Todos lloraron por ellas.
Tiempo de traición y copas negras se acercan en el eminente solsticio de Eilish, madre de la fortuna y las desgracias.
_Silas es un emperador ciego_ Dicen las voces de la corte.
_Silas es un niño tirano_ Dicen las sacerdotisas.
_Silas es hijo del terror_ Dicen las calles escondidas en la capital.
Fria debe ser la corona pero en un señor que solo sueña, con bosques de fuego. Esta es la espada que todo lo destruye.
Nadie le sorprendió encontrar al ardiente amo desangrándose en su lecho. ¿Quién libero a Reddthy, del monarca demente?, ¿Quién sacrifico su pureza por tal extraño honor?
Sonrien en sus mentes, los nobles que tornan azul su semblante. Suspiran con alivio los mercaderes del Mar Srkar. Esconden risas malévolas, los rezos de las hijas privilegiadas de Cassia.

La mano que señalo la vida de Silas, es la mano que descansa en los fuegos de su funeral.

23 ago. 2017

El Cantar del rey corintio


Cuentan que la tierra de Shamara era una imagen del paraíso. Pero eso fue antes, de Wendor el amante oscuro y Reynard Coastillon pelearan por el corazón helado de Clarice la bendecida.
El rey Bladrin hermano de la blanca Clarice, la prometió a Coastillon. Maldita decisión! El gran rey rojo poco sabia del contrariado deseo de su sangre, una noche de verano, Weldor y la princesa carmesí convirtieron en fuego su amor.
Dos días de terribles tormentas azotaron, las dulces tierras de Bladrin.
Maldita tormenta que oculto a los perversos amantes, matando a Reynard el día encontró al amante oscuro, la blanca amante sonreia complacida.
La bruja de las estepas bajo, susurrando al oído al rey: "Muerte escarlata para Weldor y sueño bermejo para Clarice ahora la maldita".
Alto precio pagó el rey corintio, cuando la bruja cobro por sus venenosas palabras. Shamara la bella, Shamara la verde ahora es un páramo de sal y tristeza.